miércoles, 18 de mayo de 2016

Radiohead: eclecticismo musical



Este mes, los liderados por el virtuoso Thom Yorke lanzaron su noveno disco de estudio titulado A Moon Shaped Pool, lo que fue antecedido por un extraño cambio en la página y redes sociales del grupo inglés, las que quedaron en blanco, sin publicaciones ni nada, por unas horas. Luego surgió un sitio web de Radiohead renovado, apareciendo en pantalla el nombre de uno de los adelantos de su nuevo disco, “Burn the Witch”, lo que coincidía en cierta forma con el Día de Brujas en Alemania también, y con otras teorías que fueron tratadas entre los fans. Un par de días después las cosas se pusieron más claras con el estreno del video de “Burnthe Witch”, más tarde el del otro single “Daydreaming” y con el anuncio propiamente tal del sucesor de The King of Limbs.
Y aprovechando este tremendo acontecimiento, revisamos la evolución de Radiohead, quienes conciliaron el rock alternativo con tintes grunge con un rock más experimental/electrónico, sus distintas portadas conceptuales y su apoyo en internet para descubrir nuevas formas de dar a conocer su nueva música.
El primero, Pablo Honey (1993), génesis incomprendido y lo que los calificó como “promesa del rock inglés” en su época, fue universalmente reconocido como el peor disco de Radiohead, tanto por los temas como por el arte de la carátula, que coincide con las tendencias de diseño gráfico populares en el momento, que es otra forma de decir que es muy 90’s. Si uno se fija en los ojos del bebé en la portada, da la sensación de que no es querido, como ocurre con el disco. Después de su disco debut, fue Stanley Donwood el encargado de ilustrar las portadas de sus trabajos hasta el día de hoy.
Con The Bends (1995), hubo un cambio en la estética y en los temas para la banda, con un mayor uso de teclados. Y en esta ocasión, Donwood se inspiró en un periodo de pobreza en su vida para el diseño de la portada. Con una cámara vieja grabó a un maniquí, como los utilizados para los test de choques en vehículos. Y lo que respecta a su promoción, a mediados de los 90’s hubo una confrontación entre Radiohead y Suede, lo que provocó que The Bends acaparara toda la atención gracias a la polémica.
Y ya en 1997, con el glorioso OK Computer, lograron consagrarse y alcanzar una gran fama internacional, con un sonido que te sumerge con temas como la alienación moderna, lo que lo hace todo un ícono dentro del registro musical en la década del 90, influido por el discurso político de Noam Chomsky, y sin duda uno de los mejores álbumes de todos los tiempos. Al igual que en la portada de TheBends, Yorke junto a Donwood hicieron el collage con imágenes y textos, con el pseudónimo “The White Chocolate Farm” con colores predominantemente blanco y azul, como si fuera el color de un hueso blanqueado, con dos figuras de palo dándose la mano, donde aparecen autopistas, aviones, paisajes urbanos y frases inconexas. Así, todo el álbum representa las cosas que no se dicen en las canciones, como un complemento.
Desde el 2000 en adelante, internet empieza a jugar un rol importante en la banda, y donde se empieza a notar un cambio sustancial en el estilo de Radiohead. Con Kid A (2000) se reemplazan las guitarras por sintetizadores e instrumentos usados por músicos de techno. En relación al arte de este disco, tanto Yorke como Donwood se obsesionaron con el tema del cambio climático y los deshielos, eso explicaría la montaña en la portada. Y como suele ocurrir recurrentemente, hubo una filtración con este disco, lo que explicaría de alguna forma el éxito comercial de Kid A. La idea que se tenía sobre la promoción de este álbum era presentar esto como un trabajo cohesivo en vez de singles por separado. Cuando se filtró se compartió viaNapster tres semanas antes de su lanzamiento oficial.
Considerado como “otra toma del Kid A”, en Amnesiac (2001), tanto las letras como el arte del álbum tratan temas como la memoria y la reencarnación como en la mitología egipcia. Tiene el sonido tradicional de Radiohead con algo más experimental. En la portada aparece un minotauro llorando, lo que da entender que todos somos monstruos, mitad humanos, mitad bestias, en una prisión imaginaria.
Hailtothe Thief (2003) surge como una filtración en internet, al igual que  Kid A. Aquí de nuevo hay rock mezclado con música electrónica, y con letras inspiradas en la guerra del terror, ocurrido después de los ataques del 11 de septiembre. El arte aquí (PacificCoast), es un mapa de Hollywood con palabras y frases sacadas de la publicidad como “God”, “TV” y “Oil” en los edificios, entendiéndose como una crítica al consumo enfermizo del capitalismo.
Eclecticismo en la cúspide es lo que encontramos en el estilo de In Rainbows (2007), con pianos, música electro y celestes. La inspiración para esta carátula viene directamente desde el estudio donde trabajó Radiohead. Es como un arcoíris, pero tóxico. Para esto Donwood experimentó con la técnica de grabado fotográfico, poniendo los prints en baños de ácido con varios resultados, removiendo la cera del papel, lo que daba la sensación de ver una foto espacial de la NASA. Y lo atractivo respecto a la publicación de In Rainbows, fue que estuvo disponible para descargas donde se podía dejar un aporte monetario voluntariamente, algo no muy acorde con la industria.
Con The King of Limbs (2011) se exploran ritmos y sonidos incidentales, con mucho looping y sampling. El arte del disco está influenciado por cuentos fantásticos del norte de Europa y su relación con la naturaleza y el bosque, por eso el dibujo de los árboles con ojos, extremidades y bocas, que están ahí como parte del espíritu viviente de la selva.
Y finalmente el 8 de mayo de este año se dio a conocer A Moon Shaped Pool, de una forma bien particular que dio pie a varias interpretaciones, tratándose de un resurgimiento de Radiohead. “BurntheWitch” fue compartido hace unos días con un video en stop-motion, como si de un video de Tool se tratara, que ahora además ha sido acusado de plagio, y el otro single, “Daydreaming” fue estrenado con un video dirigido por Paul Thomas Anderson.
Con más de 30 años de carrera, Radiohead posicionó como sustentable un rock difícil y complejo con una movida audaz y exitosa, como se ha demostrado a lo largo de su carrera, no por nada son considerados como una de las mejores bandas de todos los tiempos.

Stuart Braithwaite: “Atomic ha sido uno de los proyectos más intensos y satisfactorios”




A mediados de los 90’s nació la banda escocesa Mogwai. El nombre de la banda se suponía que era algo temporal, como muchos de los títulos de sus canciones, pero siempre han estado muy ocupados y distraídos con todo el trabajo que han producido hasta hoy como para preocuparse de aquello. En 21 años de existencia como formación, probablementeMogwai ya hayan hecho realidad todos sus deseos y los de cualquier banda que pueda cumplir sus características. Además de vivir muy bien de la música y gozar de buena fama internacional, ellos mismos regentan su propio sello Rock Action Records, desde el cual se mueven a sus anchas y toman cualquier decisión referente a las propiedades de un nuevo disco.
Y para hablar de su nuevo álbum Atomic, sobre grabar más bandas sonoras y próximos proyectos conversamos con su guitarrista Stuart Braithwaite.
Primero que todo, la última vez que estuvieron en Chile fue para el Festival Primavera Fauna dos años atrás. ¿Qué recuerdas de eso?
Fue un bonito momento, lo pasamos muy bien. Recuerdo la alegría de la audiencia en Chile. Se sentía una buena vibra en el ambiente.
¿Y qué opinas sobre el uso de celulares en los conciertos para tomar fotos o grabar durante el show? Eso es algo que te molesta? Porque es algo cada vez más común…
No, no es algo que me moleste, pero encuentro que es como una pérdida de tiempo. O estás pendiente del show o de tu celular para registrar algo. No me molesta, pero tampoco encuentro que sea una buena idea.
El 1 de abril será lanzado su disco Atomic. ¿Cómo ha sido trabajar en este álbum?
Ha sido una entretenida aventura. Desde que fuimos a Hiroshima a tocar y visitar el Peace Park este ha sido un tema muy cercano a nosotros. Los resultados finales, tanto el OST como el disco son piezas de las cuales estoy muy orgulloso. Todo el proceso comenzó con la primera sesión de la banda sonora, luego adaptamos la música para el álbum, así que en general fue una buena experiencia hacer eso.
Mogwai generalmente tiene un elemento de variación en sus canciones. Es “Ether” un buen indicador del estilo y sonido de Atomic?
La verdad no creo que sea tan así como un indicador del estilo de Atomic. Diferentes instrumentos a veces solo entregan resultados diferentes. “Ether” muestra más optimismo, a diferencia del sonido más pesado y oscuro en el resto del álbum. De todas formas, el soundtrack de Atomic ha sido uno de los proyectos más intensos y satisfactorios que hemos asumido como banda.
El grupo últimamente ha incursionado de manera más activa en OST de películas y series de televisión también. Tienen algún otro soundtrack pendiente? Así como trabajar con Aronofsky, por ejemplo?
Nos encantaría la verdad, pero honestamente hemos estado un poco ocupados. Estamos planeando grabar a fines de año. Además, también estoy tocando con MinorVictories desde el año pasado, así que en realidad no tenemos mucho tiempo para preparar otro OST. Probablemente pueda ser el próximo año.
Y si eso llegara a suceder el próximo año, ¿cuál sería su OST ideal? ¿Tienes un director favorito?
Si, me gustaría trabajar en el soundtrack de una película de Ridley Scott, por ejemplo. Admiro mucho su trabajo, creo que podríamos ser un buen equipo para algún film.
 Y cuáles son sus planes para este año después del lanzamiento de Atomic?
Vamos a hacer algunos conciertos, presentando la película de fondo con nuestra música. También estaré ocupado con mi otra banda Minor Victories, así que se vienen muchos desafíos para este año.

lunes, 21 de marzo de 2016

Die Antwoord: excentricidad en su máxima expresión





Olvidemos la preocupación del pop por reinventarse. Desde su avance impulsado por Youtubeel 2010, el dúo de rap rave sudafricano Die Antwoord se han inclinado por un aspecto distintivo, como hacia un rap más jugado. El rapero Watkin Tudor Jones AKA Ninja, viste boxers, varios tatuajes con una pinta desgarbada, y la rapera  Yolandi Visser AKA ¥o-landi Vi$$er, luce un corte de pelo como el del músico inglés Dave Hill de Slade en un color platino llamativo. Ambos aparecen en Chappie, la nueva película de ciencia ficción de Neill Blomkamp, luciendo de la forma que lo suelen hacer siempre, el perfecto atuendo para una distopía en un futuro cercano.
La trayectoria en la carrera de Die Antwoord ha sido tan impecable como su música. La mezcla de alcopop del rap africano gutural de Ninja y el canto como de un robot bebé de Visser ha significado confrontación desde el primer momento, como si se estuviera hablando de una mezcla de posturas recelosas y acusaciones de apropiación cultural. Su más reciente trabajo, DonkerMag del 2014, no se desvía mucho de la fórmula, pero esta exitosa gira sugiere que encontraron una receptiva audiencia en Chile, o que su reputación de shows en vivo dementes les precede.
Había terminado recién la presentación de los suecos Ghost en el ACER-WINDOWS 10 Stage, y ya la gente se estaba aplastando adelante para poder estar lo más cerca posible de este  dúo de electro rap que tenía fijado su show para 45 minutos después. Y cuando ya llegó la instancia de irrumpir en el escenario, Leon Botha, un pintor sudafricano y DJ, así como uno de los sobrevivientes más viejos de progeria apareció en la pantalla gigante del escenario, para dar la bienvenida al DJ Hi-Tek, a Yolandi y Ninja, quienes vestían unos buzos naranja flúor con capucha. “DJ Hi-TekRulez” del TEN$ION, lanzado el 2012, fue lo que comenzó esta verdadera revelación del festival.
Como si de una obsesión infinita de Yayoi Kusama se tratara, en la pantalla del fondo del escenario, en repetidas ocasiones, se podía ver falos gigantes de colores, que hacían movimientos entre graciosos y pornográficos. Y una de las cosas que quedó en la duda es si efectivamente Yolandi se equivocó y pensó que estaba en el país vecino al decir “Gracias Argentina”, algo que la mayoría prefirió catalogar como una broma solamente, y que en realidad quedó en segundo plano, dejando a la sensualidad y el contacto con el público como protagonistas.
“Ugly Boy” del DonkerMag, que usa un sample de la canción “Ageispolis” de Aphex Twin, fue una de las canciones más celebradas por todos, mientras se transmitía el bizarro videoclip del tema, con la participación de la modelo Cara Delevingne, Marilyn Manson, Flea de Red Hot Chili Peppers, el actor Jack Black, entre otros, lo que transformaba en una verdadera fiesta al escenario ACER. Y como la personalidad de Ninja no conoce límites, no tuvo ninguna complicación para bajarse los pantalones en medio de una canción y ‘hacer cara pálida’. “Este es Ninja de Africa” espetaba el rapero.
Hace un tiempo, Die Antwoord compartió escenario con Johnny Depp y Marilyn Manson, ocasión que Ninja aprovechó para tirarse al público varias veces, y ahora en la edición chilena del Lollapalooza no iba a ser la excepción, porque durante “Pitbull Terrier”, Ninja con su máscara de perro Pitbull saltó sobre la audiencia, enfervorizando aún más el ambiente.
Lo que se estaba viendo era un show de rap electrónico y hip-hop alternativo, no un concierto de trash metal o de rock donde los mosh son una práctica que no puede faltar, no obstante, durante la locura desatada con Die Antwoord se vieron mosh entre el público, y el hit “Baby’son Fire” mantuvo el baile y la verdadera fiesta formada en el ex PlayStation Stage bajo una luna llena.
“I Fink U Freeky” fue otro de sus temas aclamados que sonó, entre bailes y agite muy histriónico, como se pueden apreciar en el video de esa canción. Con un registro vocal muy agudo, la rubia de pelo largo se mueve enérgicamente. Va de un lado a otro y visto desde abajo se siente la energía que hay entre ellos, tienen total entendimiento escénico. Hay equilibrio entre sus acrobacias y sus raps que terminan con algo de dubstep. Y ya casi llegando al encore, Ninja volvió a tirarse sobre las cabezas de los fans.
Pero una de las partes más jocosas y raras del show fue durante el encore, cuando de pronto, al terminar “Enter the Ninja”, el rapero empezó a quitarse la ropa para lanzársela al público, como las zapatillas, los pantalones, polera, todo, hasta quedar totalmente desnudo. Así fue como se cerró la sexta edición del Lollapalooza, con un show que hipnotizó al público con este hip-hop con sonidos étnicos, cantado no solo en inglés, sino que también en sus lenguasafrikáans y xhosa. Y con una estética que intenta causar repulsión también, al mostrar cosas que podrían considerarse como abyectas o fuera de lo común, lo que se aprecia muy bien en sus videos, en lo que exponen en las pantallas durante los conciertos o en su extraña forma de vestir. Una verdadera excentricidad en su máxima expresión.

Ghost: domingo de misa




Ghost, la enigmática banda sueca (conocida también como Ghost B.C.) en este momento se encuentra en un lugar extraño dentro del metal. Son, quizás, la única banda moderna de metal en ganar premios, tanto por Darkthrone Fenriz (uno de sus primeros apoyos como parte de su “Band of the Week”) y Dave Grohl, el carismático e hiperquinético frontman de Foo Fighters y ex baterista de Nirvana, que ha tocado con Ghost en conciertos y produjo su EP If YouHave a Ghost. El mayor atractivo de Ghost no es solo su sonido algo retro, sino que también su presentación, lo cual combina el anonimato del black metal con una teatral, a veces macabra inclinación, un poco retirada de King Diamond, así como un nuevo Kiss.
Pero si su segundo disco de 2013, Infestissumam suponía ser un disco no tan taquillero, la verdad no podría haber habido uno peor para poner esa expectativa. Opus Eponymous, su descarado debut del 2010, al menos tenía solidos ganchos. Se podría hacer una analogía al querer atrapar moscas con miel o vinagre; con lo primero sería más factible, pero también se tendría que considerar que el vinagre es un ingrediente importante en el metal. Y con Meliora, su tercer LP dejaron el temporal B.C. de su nombre y volvieron a un sonido más pesado, abandonando su estilo híbrido de MercyfulFate/Blue ÖysterCult por unas influencias más folk y parecidas a Deep Purple. Es por lejos un registro que atrapa más que Infestissumam, pero aún así, queda en la nebulosa si Ghost debiera catalogarse o no como un nuevo representante principal del metal.
Y para su tercera presentación en Chile, luego de su bien recibido debut en el Estadio Nacional, junto a Slayer y Iron Maiden, y su también exitoso concierto propio en el Teatro Caupolicán, se esperaba ver un show bastante poco convencional para un festival como Lollapalooza, pero como siempre debe existir un espacio para la música mas bien alternativa, tener al Papa Emeritus III y sus Nameless Ghouls, nombre con el que se conoce a los miembros de este “anónimo” grupo, parecía funcionar bien.
Faltaban unos minutos todavía para que empezara el show, pero el ACER-WINDOWS 10 Stage no paraba de recibir gente para presenciar esta propuesta oscura, potente y extravagante como lo es este grupo de metal sueco. Y como es de costumbre en todos sus shows, al inicio, empezó a sonar “Masked Ball” de Jocelyn Pook, popularizada en la brillante última película de Stanley Kubrick, “Eyes Wide Shut”. Los Nameless Ghouls aparecieron con las usuales místicas máscaras y el vocalista, cada vez más cercano al estatus de ícono, salió con la cara pintada asemejando el rostro esquelético que es propio del frontman. El fondo del escenario hacía alusión a demonios y Anticristo, temas a los que se refieren en sus canciones y ya son sello de la banda.
“Fromthe Pinnacle to the Pit”, canción de su último trabajo, Meliora, partió la noche llena de misterio y religiosidad. Le siguieron la tremenda “Ritual”, “Stan byHim”, del cualla audiencia gozó cada nota y “Cirice”, del nuevo disco que venían a promocionar y que ganó en la categoría de mejor performance de metal en los Grammy de este año. Los mosh estuvieron presentes sin descansos, con los fans celebrando este montaje único en su género. “Están teniendo un buen festival? Han visto shows que les han gustado? Este? Preguntaba el nuevo frontman, el Papa Emeritus III, quien ingresó a la banda a mediados de 2015.
En resumen fue un show preciso y correcto, con un sonido que fue de muy buen nivel. La banda no paró de tocar en los 60 minutos, con una muy buena coordinación y desplante en el escenario además del obviamente muy buen desempeño musical, Indudablemente, un espectáculo contundente para los seguidores de Ghost, como buen domingo de misa.

Bad Religion: sonido inoxidable de punk




Con más de 30 años de punk rock, Bad Religion son una de las bandas más influyentes en este género. Con su más reciente álbum, True North, que fue lanzado a principios de 2013, Bad Religion ha demostrado una vez más que tienen mucho que aportar todavía. Canciones que son melódicas y explosivas que significan más que una simple canción punk son parte del sello de los angelinos. Actualmente se encuentran en un momento bien particular; el guitarrista Greg Hetson, uno de sus miembros que llevaba más tiempo en el grupo, dejó a Bad Religion el 2013, al igual que Brooks Wackerman, que fue baterista de la agrupación durante una década hasta octubre pasado, y que estuvo en la quinta edición del Lollapalooza acompañando a la superbanda del bajista Robert Trujillo, Mass Mental.
Pero esas bajas tampoco han significado un inconveniente sin solución, ya que Mike Dimkich y Jamie Miller en guitarra y batería respectivamente han podido reemplazar adecuadamente y proyectar una energía en la banda para poder continuar esta etapa con todo el talante por el que es conocido Bad Religion. Y ad portas de su sexta presentación en Chile, cerca de las 4:15 pm en uno de los escenarios principales, el ITAÚ Stage, se divisaba el crossbuster en el fondo del escenario,  y “21 Century (Digital Boy)”fue seguida de un “Bienvenido, esto es Bad Religion” en español. “Hace mucho que no nos veíamos, 2 o 3 años más o menos” decía Greg Graffin, quien ha sido el vocalista y ente compositor del grupo angelino desde su formación.
“New America”, que se desprende de The New America del 2000 continuó con el jolgorio y toda la audiencia coreando y saltando. El oldschool “Do What You Want” mantuvo el fervor. “Quienes nos han visto antes conocen esta canción”, espetaba Graffin antes de interpretar ese clásico de 1988. El mosh era algo que no podía faltar en un show de BadReligion, algo no muy común dentro del festival, asunto que fue criticado también porque pagar tanto (como sucede con Lollapalooza) para ir a ver a un grupo punk como que no van muy de la mano.
“Los Angeles is Burning” y “You” sobre todo ésta última, perteneciente al No Control y popularizada por el videojuego Tony Hawk’s Pro Skater 2 marcaban uno de los momentos altos de la tarde, siendo completamente cantada por los fans. Y como era un show enfocado en los hits por el poco tiempo, “Infected”, la cual ya adquirió la etiqueta de himno, generó el climax, que antecedió a “Sorrow” del 2002, uno de los último temas y que hacía sentir lo rápido que se había pasado la hora.
Los slam, circlepit , etc, eran la postal que se mantuvo durante todos los temas del set list de esa tarde que difícilmente se borre de la memoria de los presentes. Una real retrospectiva por la carrera de esta agrupación que se encumbra por los 35 años de trayectoria.
El encargado de cerrar de la mejor manera los moshpit interminables fue la tremenda “American Jesus” del RecipeforHate, con una euforia bastante aguda, porque aunque no fuera un show punk propiamente tal, el entusiasmo no venía solo del público porque verlos en un escenario de este festival significaba toda una novedad.
No fue el usual concierto largo al que se está acostumbrado a ver, y por eso fue un show más bien enfocado en hits, pero de todas maneras toda alma que estuvo presente en el ITAÚ Stage disfrutó a este histórico grupo del más puro punk californiano, siempre fiel a sus creencias. El cierre llegó minutos más tarde con el primer sencillo del RecipeforHate, un agradecimiento y la promesa de un pronto retorno de Bad Religion, una banda que mantiene su sonido y su actitud inoxidablemente viva.

Eminem: dios del rap





Eminem podría usar un truco publicitario, y su disco más reciente, The Marshall Mathers LP 2 sería justo lo que el terapeuta pide. Durante los 16 años transcurridos desde The Marshall Mathers LP, el rapero blanco nunca ha perdido sus habilidades acrobáticas en el micrófono. Sin embargo, algunos álbumes posteriores se sienten algo herméticos, pervirtiendo la rabia en un rock star quejándose en el Encore del 2004, el horrorcore de Relapse del 2009 y la purga en Recovery del 2010. The Marshall Mathers LP 2, que estuvo presente esta noche con “Berzek”, el loado por todos “Rap God”, con Eminem fraseando a una velocidad imposible y TheMonster, es una suerte de reclamo, que trata sobre cabrear al mundo para tener uno más transparente y menos cínico.
La nostalgia está en todas partes. El apadrinado por Dr. Dre se rodea de alusiones del clásico hip-hop, como el trabajo de Rick Rubin con los samples de los BeastieBoys en “Berzek”. El único Maestro de Ceremonias invitado es Kendrick Lamar en “LoveGame”, probablemente porque su manera de rapear le debe mucho a Eminem. Sin embargo, la obsesión original del rapero oriundo de Detroit, su propia imagen mediática, ha sido reemplazada por la de un enervado con preocupaciones. Sigue siendo un solipsista. Rapea sobre asuntos muy eclécticos, como no poder encontrar una forma de descargar música de Luda en el computador y referirse a temas que dieron mucho de qué hablar durante los 90’s, como lo que sucedió con los criminales Jeffrey Dahmery Unabomber.Pero independiente de las letras y los samples usados en los últimos trabajos del Slim Shady, su propuesta parece encajar bien en estos tiempos, porque aún puede darse el lujo de ser headliner de un evento tan magno como es Lollapalooza en Chile.
“Won’t Back Down” feat. Pink fue la canción que abrió la cátedra de hip-hop de la noche, la misma canción que inició sus shows en las ediciones del festival en Brasil y Argentina. Eminem vestía una capucha y una polera con la frase “Get off my dick” en la espalda. La pantalla gigante del escenario, la más grande que ha habido en la edición nacional del festival, transmitía la imagen de una vieja radio de los 80’s, parecida a las que usaban las influencias del Slim Shady como Public Enemy y Run-D.M.C en sus videos. Fueron muchos años de espera para ver a uno de los artistas que desafió al género del rap con su estereotipo de música exclusiva para gente de color y que a comienzos del 2000 saturó con justa razón a MTV, cuando todavía MTV consideraba más trascendente un videoclip que un reality show.
Eminem presenta a una banda con dos baterías sobre la tarima, bajo, guitarra, teclados y tornamesa. Junto a él está Royce da 5’9, músico que forma parte de un proyecto paralelo de Em y quien lo acompaña esta vez en las rimas e interactúa con el público. El flow de Eminem es sorprendente y tiene la talla de los grandes del género, indiscutidamente. A veces acelera los beats de su fraseo o rimas como si fueran trabalenguas. Fueron 33 canciones en una hora y media, que alcanzaron porque alguno de los temas que interpretó fueron cortados y mezclados de tal forma que calzara con los tiempos, como sucedió con varios de los hits como “My Name Is”, el himno “The Real Slim Shady” y “Without Me”.
En realidad, no parecía un show dentro de un festival, más bien se sentía como si hubiese sido un concierto de Eminem. Los fans estaban en éxtasis y celebraban todo lo que ofrecía Eminem y su compañero Royce da 5’9, que ganaba protagonismo durante la presentación. En la interacción con el público participaban ambos, manteniendo en todo momento un ambiente cálido, a pesar de lo fresca que estaba la noche, y lleno de entusiasmo. “This shit is crazy!” exclamaba Eminem, y destacó que era la primera vez que estaba en Chile.
Era como estar viendo “Mad Max:Fury Road”, el climax duraba desde que comenzaba la travesía hasta que terminaba. Hubo algunos covers también, “TheHills” de TheWeeknd, “AirplanesPart II” de B.o.B. y “Forever” de Drake. El clásico “Stan” feat. Dido, “SingfortheMoment” que usa samples de “DreamOn” de Aerosmith y “LikeToySoldiers” marcaron el show, todo eso acompañado de fuegos artificiales que enmarcaban una postal inolvidable.
Y antes de llegar al encore con “Lose Yourself”, que ganó un Oscar como mejor canción original por la notable película 8 Mile, dedicó “Not Afraid”, del Recovery, “a todos los que habían perdido a alguien”, cerrando así la primera jornada festivalera. Se extrañaron algunas canciones oldschool como “Role Model” o la bailable y satírica “Just Lose It”, pero el catálogo de Eminem es amplio  y se requería más tiempo.
Demoledor. Eminem debería haber venido hace diez años cuando su voz era una explosión de odio y rencor del sueño americano hecho pedazos. Sin embargo, parece el momento justo para un público chileno que aprecia bastante este tipo de música. Frente a otros monstruos del género como Kanye West o Kendrick Lamar, el hip hop de Eminem es de la vieja escuela, de acuerdo a los tiempos de la industria musical y con un flow que rompe las dicotomías raciales del género. Sus transgresiones no están en su música sino en su habilidad para aplastarte con su ritmo y sus versos. En este primer concierto Eminem, más allá de su estrellato y sus provocaciones, demostró por que es una de las figuras del género, en un olimpo de maestros.

Candlebox: naturalidad y nostalgia




Remontémonos a inicios de los ’90…
Candlebox  fue uno de los últimos jinetes de la gran ola del grunge en Seattle de comienzos de la década. Consecuentemente, estuvieron ala vanguardia de la ola del post-grunge, donde esta nueva música catalogada como “alternativa” se fue convirtiendo en algo menos alternativo con el tiempo.
Su disco homónimo y primer trabajo salió a mediados de 1993, un par de años después que sus contemporáneos de Seattle irrumpieran en el panorama musical internacional con un sonido fresco y novedoso. Además, el éxito comercial tomó un tiempo para materializarse porque el disco en la lista de Billboard 200 estuvo hasta más de un año después de su lanzamiento, aunque permaneció en los charts durante dos años consecutivos.
Ahora, regresemos a 2016…
Se escucha música de Soundgarden mientras se espera que la banda salga a escena. Llega gente con poleras de Pantera, Stone Temple Pilots, Alice in Chains y otros artistas del género y época. Aún no aparece Candlebox, pero hay bastante gente en el ACER-WINDOWS 10 Stage, a pesar del sol que llega con fuerza y quema sin piedad. En unos minutos aparece en la pantalla gigante del escenario: CANDLEBOX y un clásico, “Arrow”, de su disco homónimo de 1993, dando inicio a una potente y eufórica presentación.
“Buenas tardes, venimos de Seattle, Washington. ¡Qué tengan un buen día!” dice el incombustible Kevin Martin.
En medio de “BestFriend”, que se desprende de Lucy del ’95 y de la hiperventilación de los fans, vino el esperado “oooolé, olé oléolé”, seguido de aplausos y ovación en general. Más adelante Martin presenta a Mike Leslie, guitarrista que acompaña a la agrupación desde el año pasado y el entusiasmo es constante.
“Muchas gracias amigos. Quieren oír algo de Duran Duran?” pregunta el incansable vocalista, antes de cantar “Hungry like a Wolf”, como lo hizo Eagles of Death Metal anteriormente con “Save a Prayer” en el VTR Stage.
Todo esto, mientras la comunicación entre el público y Kevin surge de forma muy natural, con el frontman constantemente preocupado por si el público estaba pasando un buen rato.
Durante “Change”, Kevin ayuda a la gente a capear un poco el calor y la sed tirando agua con una botella, para después tirar la botella, con los fans tratando de agarrarla como si fuera una baqueta o una uñeta. Es el momento cuando Kevin recoge también una bandera chilena, y grita nuevamente “ooolé, olé oléolé”.
Y con un desplante con una intensidad desbordante, el vocalista vuelve a preguntar: “Quieren volver a 1991?”. Luego de “Change” siguió el hit “Cover Me”, acompañado de un coro al unísono.
La audiencia le aceptaba todo; una nueva canción, una vieja canción, un cover, lo que ofreciera Kevin Martin y Cía. Y luego del famoso “You”, de tomar un poco de cerveza y presentar a la banda, Martin pregunta si gustaba Pearl Jam, para luego interpretar “Alive” en honor también a DaveKrusen, baterista de Candlebox y de Pearl Jam durante el álbum Ten, dejando un glorioso recuerdo para todos los seguidores del estilo que “la llevó” durante los 90’s..
“Los amamos, somos Candlebox y esto es FarBehind” fue cómo concluyó uno de los pocos shows rockeros del lineup del festival, que debió presentarse un poco más tarde de lo agendado y en otro escenario. Una situación peculiar considerando que no se trata de una banda que recién se está conociendo o no tenga mucha experiencia. Son un verdadero ícono del grunge y post-grunge.
Lo que más agrada de la nueva música en el último disco LoveStories&OtherMusings, y que se pudo escuchar un poco ésta vez, es que los oriundos de Seattle siguen avanzando, creando, evolucionando su sonido y produciendo buena música. Y solo después que dejaran al público enganchado con su nuevo álbum, retoman la actitud de, “ah, por cierto, aún podemos romperla con estos temas que grabamos hace unos años”. Y las razones sobran para creerles.