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viernes, 6 de octubre de 2017

Dead Cross – Dead Cross (2017)


A veces las partes que integran un grupo no se toleran todo el tiempo, o surgen ciertas diferencias ideológicas o intereses que pueden no compatibilizar y se separan. Algunos músicos siguen carreras solistas, o a veces se junta toda la parte rítmica y forman una nueva banda o supergrupo que tiene un éxito realmente notable, como lo fue Audioslave. Algo parecido sucede con la superbanda que nos visitó en mayo, Prophets of Rage, quienes traen nuevo material este año. Tampoco es necesario que suceda esto exactamente para que surja un supergrupo. Hay artistas tan hiperquinéticos que necesitan transitar de un proyecto a otro, casi de forma simultánea. El baterista histórico de Slayer y ahora de Suicidal Tendencies, Dave Lombardo, junto al legendario Mike Patton unieron fuerzas y formaron esta colectividad majestuosa que mezcla hardcore punk y trash metal.
Este potente hardrock punk cáustico lo conforma el guitarrista Michael Crain, miembro de la banda Retox, una de las agrupaciones que ha firmado en el sello de Patton, Ipecac, Justin Pearson, proveniente del mismo grupo y de The Locust, el ya mencionado Dave Lombardo y el querido de la casa, Mike Patton, aunque no siempre fue este el vocalista del grupo. Así como sucedió en Fantômas, donde fue Patton quien envió un demo a sus compañeros, Buzz, Trevor y Dave para que conocieran su proyecto y entiendan su punto, aquí en Dead Cross, cuando Gabe Serbian, anterior vocalista de la banda, dejó el grupo fue Dave quien le envió los tracks instrumentales a Patton, quien agregó sus voces en el sótano estudio que tiene en su casa en San Francisco. Y el resultado fue un tanto clásico, crossover de hardcore punk y trash desbordante.
“Seizure and Desist” es la canción que abre el disco. Se siente la locura desde el comienzo. La forma de interpretación está fuera de control, lleno de angustia y fuerza. Patton es un desquiciado en las voces. Se pone estrambótico cada vez que se lamenta en el micrófono. Lombardo es una bestia en la batería, golpeando fuerte en cada platillo, tambor y doble pedal. Realiza ritmos muy complejos y originales que rivalizarían a Danny Carey o Mike Portnoy. Sonidos persistentes que provocan escalofríos. Pearson toca el bajo veloz y con determinación. Simple, pero suficiente para darle cierta unidad a las canciones.
Con “Idiopathic” todo avanza con mucha adrenalina. El beat de la batería mantiene el ritmo, la guitarra dispara en diferentes direcciones y la voz estalla junto con la fuerza del bajo que entra. La canción ralentizará las cosas, manteniendo un nivel de ferocidad ideal para el moshpit en un concierto. En la primera mitad del disco la música suena en un tono consistente de rabia y un tempo más bien alto. En realidad, es en la estructura de cada canción donde la banda mantiene el trabajo fresco. A veces, se siente que el material cambiará a direcciones que uno simplemente no esperaría.
Es la segunda mitad del disco que en verdad se inclina hacia nuevos sonidos. Por ejemplo, en “Obedience School”, el track empieza de manera bastante genérica con su rápido trabajo de guitarra y beat de batería consistente, convirtiéndose al final en un arrastre lento que proporciona este aura siniestra. Con “Shillelagh” el head banging viene de forma natural y genuina. Y mientras va avanzando el disco, en su conjunto, uno ve que no cae en parodias; mantiene las estructuras y los patrones de riff lo suficientemente naturales como para no sonar forzados o desalmados.
“Bela Lugosi’s Dead”, el cover de la banda gótica Bauhaus, cambia el estilo que se venia siguiendo en el homómino. Canalizando las energías góticas, la baja distorsión de la guitarra se cierne como una niebla, el ritmo de la batería baja el tempo, así como Patton exhibe una bravata con una estética macabra. El ritmo continua de esta manera, hasta que de la nada, este increíble solo eléctrico aparece. Se desliza hacia la perfección, nunca saliendo de lo discordante.
“Church of the Motherfuckers” tiene algunas vibras góticas similares, con una pieza eléctrica con la guitarra al comienzo. Aunque la alta energía aún está presente, este es uno de los temas más lentos de Dead Cross. La batería mantiene la misma cadencia, la guitarra pasa de bits vibrantes a tener tonos más groovy. Es la voz de Patton la que tiene protagonismo aquí, con gritos sacados de algún tema de Fantômas.
De todas maneras, este debut se siente como un sólido racconto, con formidable música hardcore y trash. El inicio realmente hace honor a ese sonido, viniendo con un constante beat bajo y ritmo histérico que envuelve brutalidad. La segunda mitad del disco es una entrega salvaje que mantiene algo del sonido anterior, pero que diverge en otras apreciables direcciones. Extraños tonos siniestros, imponente sonido de guitarra y una vocalización agreste mantienen el álbum con una energía prominente. Lo que marca un comienzo impecable para la banda, y un signo prometedor de cómo pueden seguir creciendo.
Mientras la banda se considera a sí misma como hardcore punk, se podría decir que su estilo va ligado también al heavy metal y trash metal. Para Patton “es un disco tradicional de hardcore. Es muy puntiagudo, directo y visceral. No iba a estar tocando teclados, agregando samples o cualquier tipo de orquestación. Fue como, ve por ello. De alguna forma me recuerda a aquello que tuvimos colectivamente cuando crecimos y amamos cuando éramos adolescentes, bandas como Accüsed, Deep Wound o Siege, cosas que eran brutales, intransigentes y directas”.

sábado, 10 de septiembre de 2016

1 año sin Mike Patton


Desde el 2009 que el ya considerado uno de los hijos ilustres del país, Mike Patton, se viene presentando en estas tierras al menos una vez al año, a excepción del 2012, después de su show en el extinto Maquinaria Festival en el Club Hípico el 2011. Ya es tan habitual tenerlo en Chile que ahora en realidad no llama la atención cuando regresa, sino cuando no confirma ninguna fecha en Chile, algo que probablemente sucederá este 2016.
Nada menos que 15 conciertos ha tenido Patton en Chile hasta el momento (teniendo en cuenta a Faith No More, su proyecto donde versiona música pop italiana Mondo Cane, la experimental superbanda Fantômas y ZU Quartet). No por nada considera su relación con nuestro país como algo mágico. Su último concierto fue recién el año pasado en septiembre, dentro del marco del Latin American Tour de Faith No More en el Santiago GetsLouder, donde fueron headliners junto a System of a Down.
Distintas etapas ha recorrido la veneración hacia Mike Patton en Chile. Desde una ilusa portada en el diario La Estrella con “Plis No More” luego de su incomprendida,  por muchos, presentación con FNM en El Festival de Viña del Mar en 1991 hasta la idolatría, material de ciertos mitos urbanos, conciertos memorables y anécdotas que han formado de alguna manera el imaginario criollo.
Todo eso nos lleva a preguntarnos, ¿por qué Mike Patton no confirmó una presentación este año?Ni siquiera se le ha visto paseando con algún amigo escritor en un persa o comiendo en un restaurant popular, solo con la excusa de pasear como lo han hecho otros músicos como Geddy Lee de Rush o Damon Albarn hace unos meses. En realidad, como se comentó anteriormente, hace muy poco vinieron, promocionando su último disco Sol Invictus. Ese fue el principal motivo para tenerlos de vuelta. Un nuevo disco significa una nueva gira, y como es totalmente imposible que lancen nuevo material y no lo promocionen en Chile, que en realidad ya es como su segunda casa, no debería ser novedad que FNM confirme una fecha porque tiene otro disco bajo la manga.
Muchos de los brillantes proyectos del excéntrico hombre de las 1.000 voces se han presentado en Chile, pero aún falta ese grupo que formó en su natal Eureka mientras todavía estaba en el colegio, junto a Trey Spruance y Trevor Dunn, Mr. Bungle. ¿No sería cumplir un sueñover por primera vezesa gloriosa mezcla experimental, abstracta y perfectamente absurda como lo es Mr. Bungle? Suena difícil, pero podríamos esperar una reunión, aunque en una oportunidad Patton comentó que podría pasar, pero él no sería el cantante. Al respecto, Dunn dijo estar contento porque la banda estaba “muerta”, y en el caso hipotético de que Mr. Bungle volviera sin su frontman, sería como ver a RATM sin su vocalista, como está sucediendo ahora con Prophets of Rage, no tendría sentido.
Hasta el momento se han confirmado muchos shows importantes, como la nueva edición del festival RockOut, Aerosmith, Pet Shop Boys, Richard Ashcroft, Cypress Hill, Guns N’ Roses, Black Sabbath, Chris Cornell, todo eso y más en un semestre. Sin ninguna duda será un año colmado de conciertos notables, pero con un cierto vacío por no tener a Mike Patton en la palestra nuevamente. El único vínculo entre Patton y Chile este año sería la reedición que hubo de los discos WeCare A Lot, King for a Day… Foolfor a Life Time y el Album of the Year en algunos bares en Santiago y Valparaíso. Todo eso gracias a que Billy Gould encontrara en su casa los masters, en cinta, del primer disco de la banda y decidieran lanzarlo, y hace unos días anunció su participación en el Festival Internacional de Vanguardia en Chile para octubre, pero de Patton nada todavía.
¿Y cuáles son los planes de Mike ahora? La última noticia sobre el músico ha sido una entrevista que le hizo Jehnny Beth de Savages para el programa “Start Making Sense” de Beats 1 Radio, donde a parte de dar a conocer su afecto hacia Easy Lover de Phil Collins, comentó su carrera en la música como un feliz accidente, y a la vida, en realidad, como una serie de felices accidentes. Quizás en este momento esté preparando algo con Alberto Fuguet y/o Gonzalo Frías como cómplices, para agregar otro “accidente” a la lista.




viernes, 4 de septiembre de 2015

Faith No More- “Sol Invictus”

Faith No More- Sol Invictus" (2015)

Nota final: - 7

7

"Faith no More aprendiendo a ser Faith no More de nuevo en el presente"
Durante 18 años los fans han estado esperando pacientemente para que Faith no More cerrara una etapa que fue el resultado inevitable del cansancio, las diferencias creativas y los distintos caminos que tomaron los integrantes. Desde ese momento, Mike Patton formó el sello Ipecac y se dedicó a varios proyectos en solitario, desde el popero Peeping Tom al experimental Fantômas y Tomahawk. El tecladista Roddy Bottum inició la banda Imperial Teen, hizo música para películas y escribió una ópera sobre Bigfoot; mientras tanto, el bajista Billy Gould formó el sello Koolarrow y el baterista Mike Bordin participó en la carrera de Ozzy Osbourne. En el 2009, la banda oriunda de San Francisco, salió de la pausa y volvió a los escenarios. Y ahora, por fin, llegamos a “Sol Invictus”, el sucesor del grandioso “Album of the Year” de 1997.
No siempre la distancia y el tiempo ablandan el corazón, por lo que dos décadas no han suavizado ni han puesto más afectuoso a Mike Patton. Está airado y orgulloso de estarlo, buscando peleas con cualquiera. En “Superhero”, el primer single que compartieron, se le ve al frontman con una postura iconoclasta, insultando a figuras con autoridad, donde cada sílaba golpea con la fuerza de percusión de un puñetazo a la mandíbula. “Lider del hombre, vuelve a tu jaula”, Patton se burla desde el majestuoso piano de Bottum, como un tonto dándole latigazos a un Dios rebajado. Las humillaciones continúan con “Cone of Shame”, que imaginan a un amante ilícito en un estado de despersonalización y animalidad, mientras que “Black Friday” se mofa de cualquier persona, víctima del consumismo, que es capaz de estar en pie a las 4 de la mañana para alcanzar su objetivo. Dejando las sutilezas de lado, la ridiculez es parte de la experiencia, y no se puede evitar sonreír ante el regreso de uno de los grandes inconformistas del rock como Faith no More.
El éxito del enfoque teatral de la banda depende de su capacidad para organizar motivos, riffs, gritos y gemidos dentro de las catárticas estructuras musicales. La mayoría de las canciones del álbum siguen un patrón similar, donde el grupo canaliza su frenética (y comúnmente breve) clímax con pasajes inquietantemente tranquilos y tempos perseverantes. Las melodías modestamente simples de “Sunny Side Up” y “Rise of the Fall” son montajes para la rabia cuidadosamente orquestada que acechaban, y cuando llega el contraste lo convierten en un momento que fascina, sobre todo en la venenosa “Cone of Shame”. Pero a lo largo del álbum, especialmente durante las canciones posteriores como “Black Friday”, “Motherfucker”, tema que debió abrir el disco, y “Matador”, la dinámica comienza a perder su fuerza.
Poniendo de lado la abertura algo insignificante y las pistas que cierran, “Sol Invictus” tiene solo 8 temas que abarcan 34 minutos más o menos, una duración que decepciona teniendo en cuenta lo mucho que Faith no More ha estado lejos. Tal brevedad podría pasar por alto si “Sol Invictus” estuviera acompañado por un cambio significativo en el sonido del grupo. “Superhero” y “Separation Anxiety”, aunque agradan a la primera, llevan las firmas de “Epic” y “Midlife Crisis”, con sus líneas de piano y el cautivante rap agresivo. Por otro lado, “Black Friday” y “Sunny Side Up” evocan un déjà vu en los proyectos paralelos de Patton; “Motherfucker” podría ser una versión de I.O.U. de Tomahawk por ejemplo.
Quizás Matt Wallace, quien produjo los primeros 4 discos del grupo y ayudó en la producción de este nuevo trabajo, debió involucrarse más en el disco, porque aunque “Cone of Shame” y “Separation Anxiety” puedan quedar en el colectivo de los melómanos, examinando el álbum en su totalidad parece poco atractivo para los seguidores de los californianos o para quienes tenían expectativas muy altas. De todas formas, un nuevo disco significa una nueva gira, cuyo tour los traerá por enésima vez a Chile, quienes promocionarán un álbum que suena como Faith no More aprendiendo a ser Faith no More de nuevo en el presente.

Mike Patton y Anthony Kiedis: mejores amigos por siempre


 Hace poco se confirmó el Santiago Gets Louder, el nuevo festival de la productora Lotus, donde una de los bandas principales que se presentarán en el evento es una muy querida en el país, Faith no More, y aunque en esta ocasión no esté Red Hot Chili Peppers en el cartel, no podemos olvidar el jocoso conflicto que hubo (o hay) entre los líderes de ambas bandas.
 Faith no More teloneó en varias ocasiones a Red Hot Chili Peppers, y ya en 1989, con la llegada de Mike Patton como nuevo vocalista, estaban más o menos en el mismo nivel de popularidad. No había ningún problema en ese entonces, hasta que salió el videoclip de “Epic”, uno de los temas insigne de Mike y compañía. Podríamos decir que a partir de esto comenzó la hostilidad entre Mike y Anthony, porque apenas este último se enteró del video espetó: “vi el video de Epic, y lo vi saltando, rapeando, y fue como si hubiese estado mirando un espejo”.
 Lo que irritaba a Kiedis también era que en Europa pensaran que él era el imitador, por no ser tan conocidos en ese continente como Faith no More. El tecladista de FNM, Roddy Bottum comentó: “para mi, nuestra banda no suena para nada como los RHCP. Si te refieres al pelo largo, rapear sin polera, si, podría haber similitudes, pero más allá de eso, no veo nada”. De hecho, Bottum se mostró tan interesado en el tema que hasta tenía ganas de contactarse con Kiedis para ver si hablaba en serio o no. Más encima, el primer disco con Mike, “The Real Thing”, en esos tiempos estaba en el Top 20 de Billboard en Estados Unidos.
 Una década más tarde, se disolvió Faith no More y Mike Patton volvió a Mr. Bungle y lanzó su tercer disco, “California” y curiosamente la fecha de lanzamiento fue en junio de 1999, solo unos días después de haber salido el “Californication” de los Red Hot Chili Peppers.
 Con toda la tensión entre ambos grupos, Mr. Bungle se vio fuera de varios festivales. Luego se enteraron que Anthony Kiedis fue quien los sacó de los line up, según lo que comentaban algunos managers.
 La pelea se mantuvo, seguida de una revancha, porque Mike Patton aprovechó un concierto de Halloween en el 99’, justo en Michigan, estado natal de Kiedis, donde Mike se vistió como Anthony a propósito, con el resto de la banda personificando a otros integrantes de los creadores de “Under the Bridge”, hasta un fantasma como Hillel Slovak, para parodiar, donde simulaban inyectarse heroína y distorsionaban las letras de las canciones.
 “Me habría importado una mierda que tocaran ahí con nosotros, pero después me enteré del concierto de Halloween donde nos imitaban. Que se joda él y toda la banda” dijo Kiedis después del show de Mr. Bungle.
 Y otra vez, ambas bandas estaban confirmadas para tocar en el Big Day Out en Australia, pero casualmente, Mr. Bungle fue sacado del festival. Supuestamente, Anthony Kiedis amenazó con no tocar con los RHCP si Mr. Bungle era parte del evento.
Como era de esperarse, en el 2001, mientras Fantômas estaba en un bar en Alemania, se refirieron al tema, donde Trevor Dunn comenta que Kiedis era un adicto a la heroína, Dave Lombardo se mofa diciendo que Californication es la canción más estúpida que ha escuchado y Mike cuenta que Anthony arruinó la carrera de Mr. Bungle, al sacar a la banda de un festival por no querer tocar en el mismo lugar que ellos.
El 2010 se le preguntó a Patton sobre esta rivalidad en el 99’, donde se sacó a Mr. Bungle de varios festivales y si eran amigos aún, y el líder de FNM respondió que en verdad no valía la pena hablar de eso, que no tenía idea de lo que pasaba en ese entonces y ahora, pero aseguraba que se darían un gran abrazo si se llegaban a ver.
Quedará en la nebulosa si realmente se llegó a término o no con la pelea, aunque no deja de ser una irrisoria disputa entre Patton y Kiedis. ¿Acaso el frontman de los RHCP inventó el rap, y ese estilo de cantar sin polera, con el pelo largo y saltando? Pero dejando de lado el inmenso ego de Anthony, quién sabe, a lo mejor en un tiempo más los veremos compartiendo en un festival o tocando juntos en algún proyecto como buenos amigos.