viernes, 6 de octubre de 2017

Know your Enemy: Rage Against the Machine, Joel McIver (2014)



“Creyendo todas las mentiras que ellos te dicen
Comprando todos los productos que ellos te venden
Ellos dicen que saltes y tú dices qué tan alto
Muerto cerebral
Ya tienes una puta bala en la cabeza”
Esclavitud salarial. Un tema que lamentablemente ha estado presente en muchas personas, para quienes el trabajo no significa un placer o una actividad que represente alguna satisfacción profesional y realización personal plena, sino que todo lo contrario, ya que la idea es trabajar, trabajar y trabajar hasta convertirse en seres autómatas, viviendo solamente para el fin de semana. Y esto para llegar, en el caso de Chile, a vivir con una pensión restringida y denigrante que ni siquiera alcanza para comprar los medicamentos que probablemente tenga que usar una persona mayor. Sin duda es una existencia miserable, llevada a la palestra por Rage Against the Machine en muchas de sus canciones, donde describen a este zombie ambulante, esclavo del salario medio, controlado por los medios de comunicación y desprovisto de un pensamiento independiente, como bien podría entenderse en la canción citada al principio, “Bullet in the Head”.
No hay duda de lo provechoso que puede ser leer un libro sobre un artista o grupo de nuestro agrado. Conocer anécdotas que se le pueden pasar por alto hasta al más devoto fan, o entender o tener otras perspectivas sobre las letras de las canciones que a veces repetimos sin cuestionar mucho por qué espetan eso. Si bien artistas como Kurt Cobain se cansaban de la gente que trataba de ponerle demasiado significado a sus letras, hay otros músicos que les importa y les interesa enormemente ser una especie de puente, para que a través de la música exista esta comunicación y así mantengamos la lucha y nunca perdamos el interés en la justicia social.
¿Y qué hace tan especial a este libro? Además de tener la bendición de Tom Morello, no solo es una obra que habla biográficamente sobre el cuarteto angelino, sino que también contextualiza sus vivencias con la política, la historia y lo que estaba pasando a fines de los 60’s y los 70’s en Estados Unidos. Esto con la ayuda de varias entrevistas a diversos autores, académicos, observadores culturales, antropólogos y gente tan destacada en el activismo como el gran Noam Chomsky. Una forma didáctica y amena para revisar de manera imparcial la posición de RATM en una gama amplia de temas, así como la cronología de su carrera.
El autor, Joel McIver, inicia el texto con un extracto de una entrevista para una radio de Los Angeles, en 1996. Tom Morello le pregunta al destacado lingüista y activista político estadounidense Noam Chomsky en qué sentido nuestra sociedad es democrática, y el politólogo le responde que la democracia tiene muchas dimensiones. En realidad, la verdadera pregunta, según él, es hasta qué punto las personas tienen una manera significativa de desarrollar y articular sus propias ideas y presentarlas en la arena política y controlar decisiones.
“Qué?! La “tierra de la libertad”? Quien te haya dicho eso es tu enemigo!”. Según Morello, la única libertad está en entrar a un rol subordinado en el trabajo, y una vez que uno practica este ejercicio se pierde el control sobre lo que hacemos, en relación a lo que se produce y cómo se produce, y finalmente ni siquiera nos pertenece ese producto. Morello estudió en Harvard, y generalmente una licenciatura como en ciencias políticas te lleva a dedicar tu vida a las corporaciones. Es decisión de uno escapar de eso o no.
Un tema complejo que invita a la reflexión y que no debería dejar a nadie indiferente, es lo que abre el libro y manifiesta desde el comienzo el estilo confrontacional para explorar los serios temas que son parte del mensaje político de la banda. No es para cualquier público. Se necesita cierta madurez, o al menos para entender que RATM no son ni profetas ni músicos ingenuos que reclaman por algo que no conocen realmente al vivir las comodidades del primer mundo.
Son 10 capítulos donde se aborda la biografía de los músicos, sobre todo la de Morello y De La Rocha, y 4 apartados llamados “Bombtracks”, tan transversales, al tratar sobre el levantamiento liderado por el Subcomandante Marcos en Chiapas en el 94’ como también cuando Killing in the Name logró ser nro. 1 en la Navidad del 2009 en Reino Unido y derrotó a un competidor del programa X Factor.
Y cuando McIver se refiere a las biografías de Tom Morello, quien vivió racismo desde niño, al igual que Zack de la Rocha, y a los prejuicios provocados por el activismo impulsado por sus familias, uno se da cuenta de que al crecer en familias que no son “perfectas socialmente” ayuda a ver las cosas que normalmente no se ven. Ambos músicos crecieron en lugares que eran conservadores y mayoritariamente blancos, y la segregación racial llegaba a tal punto en que la familia Morello no podía irse a vivir a Livertyville, donde trabajaba Mary, la mamá de Tom. Asimismo Zack vio las dos caras de la discriminación al vivir entre lo conservador con su madre y lo pobre en el Este de Los Angeles con su padre. Y una de las cosas que gatilló para que el frontman nunca se quedara callado frente a una injusticia, fue escuchar en el colegio la frase “espaldas mojadas”, refiriéndose a los mexicanos como inmigrantes ilegales. “Quiero hacer música que le entregue a la gente un sentido de identidad y los deje ver que los Derechos Humanos, Civiles y espirituales son parte de la misma lucha que todos enfrentamos para tomar el poder de nuevo” comenta Zack.
Como esos sucesos, son varios los acontecimientos comentados en este trabajo. No solo pasaron por esta banda. Morello también compartió grupo con el actual guitarrista de Tool, Adam Jones en Electric Sheep. Zack y Timmy formaron cuando aún estaban en el colegio, Juvenile Expression, cuando era poco común que un preadolescente estuviera tan arraigado al punk y breakdance. Después vino Inside Out con el hardcore con mucha influencia de Bad Brains y lo que tuvo mucho qué ver con la formación de Rage Against the Machine.
Una de las partes agudas de los “Bombtracks” es la que se refiere a una de las más inesperadas iniciativas masivas que han logrado tener éxito en la historia contemporánea; el movimiento zapatista. Esto fue a comienzos de los 90’s, y cuando aún existía el canal Rock and Pop, fueron varias las ocasiones en que se refirieron a los viajes que armaba Zack con distintos estudiantes, artistas y activistas del Este de Los Angeles, esto dentro del marco de las negociaciones entre el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y el gobierno mexicano. ¿Pero por qué era un tema tan importante para RATM, especialmente Zack? La respuesta podríamos encontrarla en las tantas canciones del Evil Empire, como “People of the Sun”, donde es evidente su guiño a la revolución zapatista.
Tener como objetivos grandes y pequeñas injusticias, ya sea lo que representa la democracia de EEUU y el capitalismo con relativas causas de menor magnitud, como liberar a quienes han sido puestos tras las rejas injustamente, ya sea Leonard Peltier, como se ve en el video de “Freedom”, o Mumia Abu-Jamal se transformó en el carácter distintivo de la banda. ¿Pero qué es lo que diferencia a este grupo con otro común y corriente? Probablemente, una banda común no es lo necesariamente valiente o estúpida como para intentar cambiar el mundo.

The Rolling Stones – Out of Our Heads (1965)



Una de las bandas más prolíficas de la historia. Con más de 30 discos de estudio y cinco décadas y contando de carrera. Los Rolling Stones fueron la piedra angular del rock británico, junto con Los Beatles por supuesto, en esta invasión británica a Estados Unidos, identificados con la juventud y la contracultura rebelde de los 60’s, un periodo turbulento con la Guerra Fría, que estuvo acompañado de muchos cambios no solo en lo político; con trágicas muertes, como la de JFK o Malcom X, y los movimientos de protesta en contra de la Guerra de Vietnam, sino que también de cambios que involucraban la cultura y la música.
Arraigados en el blues y el incipiente rock and roll, Los Rolling Stones tuvieron un periodo breve de experimentación musical a mediados de los 60’s, como se ve en sus primeros trabajos; con su disco homónimo (1964), 12×5 (1964), The Rolling Stones No. 2 (1965) y en el Out of Our Heads (1965), donde la influencia de Chuck Berry, Little Richard o Buddy Holly era algo explícito, porque no solo habían canciones compuestas por Jagger y Richards, sino que también varios covers de estos músicos idolatrados por los ingleses.
Más adelante vivieron una transición, desde la experimentación del principio hasta la psicodelia vista en Their Satanic Majesties Request (1967). Luego de eso el grupo volvió a sus raíces más bluseras con Beggars Banquet (1968), el cual junto a Let it Bleed (1969), Sticky Fingers (1971) y el icónico Exile on Main St. (1972) fueron parte de un periodo generalmente considerado como la Edad de Oro de los londinenses. Fue después de esos años que se hicieron conocidos como la mejor banda de rock and roll del mundo.
Pero para que eso sucediera era necesario pasar por esa previa experimentación, como también la vivieron Los Beatles. Del A Hard Day’s Night al Magical Mistery Tour pasaron solo tres años pero el cambio conceptual y sonoro es enorme. Lo mismo sucedió con sus compatriotas. Eso también con la ayuda de sus ídolos estadounidenses. Como Elvis Presley o Marvin Gaye. Recién, desde el Aftermath (1966) Los Rolling Stones tuvieron en sus discos todos los temas compuestos por los amigos de infancia Mick Jagger y Keith Richards.
Out of Our Heads fue lanzado a fines de 1965 en el Reino Unido, pero fue el 30 de julio de ese año que estuvo disponible en Estados Unidos, y fue el primer álbum de Los Rolling Stones en ser número 1 en ese país, eso igual por “(I can’t get no) Satisfaction” que lideró los charts en USA. Mientras es este tema el highlight del disco, todas las canciones que son parte del Out of Our Heads son pegajosas, disfrutables, con actitud y geniales desde cualquier punto de vista, y de alguna forma la fuerza del contenido original eclipsa el hecho de que la mitad del álbum sean covers, e incluso a pesar de esos temas que no son propios, son realmente imponentes, donde cada uno recibe la influencia de blues y rock duro clásico de los Stones, convirtiéndose en canciones distintivas del grupo.
Y mientras esto es un enorme paso comercial para el grupo, este disco significa un punto de inflexión creativamente. Sus trabajos anteriores contenían casi puros covers bluseros, y ahora con su cuarto trabajo habían 6 temas originales y el resto tracks más ligadas al soul. Aquí es donde los Stones realmente descubren los componentes esenciales de su estilo.
El primer track es “Mercy Mercy”, el cover de una clásica canción de soul. El álbum abre con un intro de guitarra que no se olvida; simple, corto, pero único y pegajoso. La canción rápidamente se acelera con uno de esos famosos riff de Keith Richards, seguida por una performance vocal de Jagger llena de soul. No es una canción original, pero es una experiencia memorable y una apertura digna para un disco de esta magnitud.
Casi todos los covers de este álbum podrían ser descritas de la misma forma; “Hitch Hike”, segundo track y otro cover de Marvin Gaye, cuenta con un riff principal y un solo de blues. “Good Times” cuenta con un excelente arreglo, completamente diferente a la original. El resto son igualmente buenos, pero lo que hace a este álbum estar sobre los anteriores son sus 6 canciones originales.
“The Last Time”, el primer hit original del disco es excepcional desde el principio. Empieza con un riff vertiginoso y repetido, con un ritmo y un solo brillante. La letra se centra en una relación, con el narrador cansado de la actitud egoísta de su pareja, haciendo cosas que le ha recomendado varias veces no hacer. Jagger responde a esto con una voz melódica en crescendo.
En el lado B está “(I can’t get no) Satisfaction”. El coro es muy The Beatles, pero la similitud solo llega hasta ahí. La mejor comparación, del mismo año es “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan, en que ambas canciones encuentran una especie de libertad en la alienación: tienes que identificar el problema antes de que puedas atacarlo catárticamente. Ahí es donde las letras de Jagger se manifiestan como una corriente de consciencia, en la forma en que fluyen de un agravante a otro, realmente llevan la carga. Un himno con un poder de permanencia casi irrisorio.
Con “The Under Assistant West Coast Promotion Man”, se expresa rebeldía, sarcasmo y molestia, con el clásico estilo Stones, lo cual estaba empezando a definirse en este periodo. Musicalmente es muy parecido a “Fannie Mae” de Buster Brown, pero es un aspecto que logra equilibrarse igual con la letra.
El disco contiene una sola balada, “Play with Fire”. Los créditos del tema van a Nanker-Phelge, seudónimo que a veces utilizaban los Stones. Empieza con una línea de guitarra acústica hipnotica y amarga a través de los versos, con golpes de panderos que completan el ánimo. Aunque la voz de Jagger es tranquila y casi lúgubre, la letra en realidad representa bastante ira por la insatisfacción y la diferencia de clases sociales en Inglaterra.
“The Spider and the Fly”, el penúltimo track del álbum, es un tema con influencia country y blues, sobre un cantante en un bar, observado por una fémina. La armonica que suena al principio y al final calzan perfecto, y las letras de Jagger y voz ligeramente aburrida son amenos, aunque no tan profundas como otras temas compuestos por la banda. Después, “One More Try” cierra el disco de una forma rockera, inclinada al blues, específicamente boogie-woogie, con letras optimistas, al más puro estilo britpop sesentero.
Y remontándonos al 2017, recién el año pasado Los Rolling Stones lanzaron nuevo material, “Blue and Lonesome”. La energía que tienen es envidiable; con una discografía cuantiosa y un desplante incombustible durante sus shows. ¿cómo se ha mantenido esta notable resistencia en estos 55 años de carrera? Siempre han estado conectados al rhytm & blues y al soul y han sido capaces de asimilar varios géneros musicales en su propio sonido colectivo. Es imposible pasar de moda así.

Joy Division – Closer (1980)


La semana pasada, Closer, el sucesor del debut de Joy Division, cumplió 37 años. Un disco más austero, más claustrofóbico, inventivo, peculiarmente bello y más inquietante que su primer trabajo. Una obra maestra en sus 44 minutos de duración, una encapsulación perfecta de todo lo que el grupo buscaba lograr. Todo en Closer es enigmático. El fúnebre arte en la portada, las letras y, sobre todo, el sonido. En el primer LP, Unknown pleasures, la música suena densa y pesada, pero en Closer apostaron por una línea distinta. El álbum fue grabado de forma tal que logra la resonancia de una capilla. El sonido es hueco y distante, con énfasis en sintetizadores extrañamente colocados. La voz de Curtis, aún más cavernosa, espeta los versos de forma lúgubre y levemente desafinada.
El tema que abre el introspectivo Closer, la abrasiva hipnótica en “Atrocity Exhibition”, inspirada en la novela de J. G. Ballard del mismo nombre, conduce al inclemente “Isolation”, anticipando el boom del synthpop, donde se ve al grupo más capaz en la interpretación y seguro en los arreglos. El tercer tema del álbum, “Passover”, da a entender que los oriundos de Salford están muy conscientes de su poder más sutil, mientras que “Colony” nos evoca los riffs pesados de Unknown Pleasures, canción que podría entregar pistas sobre el suicidio de Ian Curtis dos meses antes del lanzamiento del disco. “A cry for help, a hint of anaestesia, the sound from broken homes, we used to always meet here”. Y no fue hasta mucho más tarde, por medio del libro de la esposa, Deborah Curtis y de la película Control que se dio a conocer de manera más extensa y con trágicos detalles el empeoramiento de Curtis con la epilepsia, la prescripción de drogas que contribuyeron a la depresión y a su agitación interna.
Los orígenes de New Order pasaron de ser Warsaw, una banda de proto punk que tocaba covers de Lou Reed y con una estética no muy imponente a ser un grupo, poseedores de uno de los discos más brillantes de los 80’s. En ese entonces, la música se estaba desarrollando a un ritmo acelerado; disco a rap y hip hop; funk y reggae a música ya de todo el mundo; punk en post punk. Closer era un salto cuántico de Unknown Pleasures y no se parecía en nada a lo mencionado anteriormente.
Entonces, después de un comienzo tan auspicioso, Closer, que podría considerarse como el primer álbum gótico, realmente logra ajustarse al concepto. “Means to an End” suena como una disco lúgubre, animado por un “coro” provocador y sin ninguna palabra. “Heart and Soul” sería una colisión notable entre la atmósfera y el minimalismo. El golpe repetitivo en la batería administrado por Stephen Morris, el sintetizador y la melodía en el bajo de Peter Hook, vinculado a una de las interpretaciones más suaves de Curtis. “Heart and Soul” exclama Ian, mientras los rígidos instrumentos se entrecruzan y se retuercen. “One will burn”.
“Twenty Four Hours” pareciera que tratara de liberarse de la inminente inevitabilidad del álbum antes de que “The Eternal” y “Decades” pongan la música y al fan de vuelta al mundo de Curtis. “The Eternal”, la penúltima canción del álbum, es lo más desolador compuesto por los ingleses. Y si en comparación, “Decades” sale de un respiro relativo, las letras anularían esa idea. “We knocked on the doors of Hell’s darker chamber”, se queja Curtis. “Pushed to the limit, we dragged ourselves in”.
La banda, previo al lanzamiento de Closer, pasó por momentos realmente complicados. Durante una gira europea a comienzos de 1980, Curtis continuó con sus problemas con la epilepsia y sufrió más convulsiones. Era el momento de grabar su segundo disco, en el London’s Britania Row Studios con Martin Hannet en la producción. Por ese tiempo fue el lanzamiento del single “Licht und Blindheit” (que incluía las canciones Atmosphere y Dead Souls).
Todo parecía ir bien, pero la salud de Curtis cada vez empeoraba más. Las convulsiones fueron más intensas y frecuentes, y lo que parecía a simple vista como una excéntrica puesta en escena significó varias cancelaciones de shows y el suicidio de Ian Curtis, curiosamente tras escuchar The Idiot de Iggy Pop, un 18 de mayo de 1980.
La música de Joy Division fue una influencia realmente significativa para el rock de los 80’s. La fuerza de sus canciones consistía en rescatar el espíritu rock de grupos clásicos como The Doors, Velvet Underground o The Stooges, y combinarlo con el sonido innovador elaborado por David Bowie y Kraftwerk de los 70’s. Todo esto dentro de un estilo propio, en principio, que trataba con elementos del punk y después se convirtió en una especie de antítesis del heavy metal fusionado con sonidos sintetizados. No sería lo mismo Depeche Mode, Nine Inch Nails o Radiohead sin el tremendo legado de Joy Division.

miércoles, 26 de abril de 2017

Woody Allen te amo

 No voy a decir que toda la vida me han gustado las películas de Woody Allen, porque no es así eso en realidad. Ya desde adulta empecé a ver sus películas y la verdad no entiendo cómo no me llamó la atención antes. Pero no creo que eso sea lo realmente importante aquí, lo importante es hacerlo en algún momento, y menos mal reaccioné y mi instinto cinéfilo me indicó que algo faltaba por hacer. Por qué se hablaba tanto de este director? Reconozco que había oído hablar tanto de su carrera en el cine como del "escándalo" por su peculiar relación amorosa después de estar con la Mia Farrow. Y me sentí con el deber de ver aunque sea una película de Allen, como cultura general igual, y de ahí no pude salir más hasta que sin darme cuenta ya había visto como 30 películas de uno de los mejores comediantes y directores que existe, y uno de los más prolíficos también.

 La primera que vi fue Manhattan. Me encantó la música (jazz, swing) y que estuviera filmada en blanco y negro, le daba una estética más elegante y como uno se imagina también la ciudad de Nueva York, una ciudad tan querida por Woody donde se le vio iniciarse en esto de la comedia y en el cine propiamente tal. Y aunque sea un filme que no le gusta a Allen fue la que me encantó y motivó a seguir viendo más, y así llegué a la gloriosa Annie Hall, Bananas... y no paré más.

 Su actitud algo neurótica, hipocondriaca, sus diálogos discutiendo el existencialismo, refiriéndose a algún escritor tipo Dostoievski o algún filósofo, siempre temiéndole a la muerte, son cosas que realmente me cautivaron. Lo amé desde el principio, y cada vez que veo alguna de sus películas o escucho algún chiste de él me alegra, en cualquier momento. Espero poder conocerlo algún día y abrazarlo. 













miércoles, 11 de enero de 2017

In a city that doesn't sleep, New York



 Hace 2 años que no iba a EEUU, y lo extrañaba muchísimo. Extrañaba los 7eleven, las ardillas, no ver perros abandonados en las calles y los buses escolares. Esta vez iba con mi papá y mi hermano, y mi papá en esta ocasión arrendó un departamento en Clinton Hill, Brooklyn. 

 Era la primera vez que ocupaba Airbnb, y resultó muy eficiente. Nos tocó una anfitriona muy amable y simpática (que además le gustaba Roberto Bolaño), o sea, se merecía el vino que le habíamos llevado, jiji. El departamento era igual al que aparecía en las fotos y descripciones de la página. Muy espacioso, antiguo pero remodelado, como la mayoría de las construcciones en Brooklyn. Amé el barrio. Tenía el metro cerca, cafes y restaurantes. También estaba rodeado de parques y un instituto. No había nada de qué quejarse, porque no nos podiamos sentir más seguros, ya que teníamos un distrito policial a una cuadra, y allá realmente la policía da miedo. Y comparándolo con mi ultima estadía en un hotel en Los Angeles, algo que fue muy cómodo como se podia esperar en el Mayfair Historic Hotel, en NYC realmente nos sentíamos unos neoyorquinos. Esa es la idea al usar Airbnb, sentirse un ciudadano y no un turista, disfrutar el viaje como debe ser.

 Las típicas entradas a los edificios con esas pequeñas escaleras como se ven en Home Alone, por ejemplo, eran aspectos en las construcciones que claramente no pasan desapercibidas para uno que no está acostumbrado a ver esa arquitectura en Chile. Y como estábamos en vísperas de Navidad y nos encontrábamos en una ciudad donde son más bien fanáticos de esa festividad, los adornos en las calles y en las casas ya estaban instalados, así que era todo un espectáculo pasar por la famosa 5ta avenida y ver las vitrinas de algunas jugueterías con verdaderas obras de teatro, como también pasar por el Rockefeller Center y apreciar su árbol, siempre rodeado de muchas personas. El primer día en la ciudad, de hecho, no pudimos pasar por el Tiffany's & Co porque tenían como cortada esa parte de la calle. Eso porque justo al lado se encontraba la Trump Tower, que siempre vimos con gente protestando al frente, mucha seguridad y los medios enfocando hacia ese edificio en todo momento. Otro día obviamente pude pasar a la joyería donde una vez la Audrey Hepburn se dispuso a tomar desayuno, pero realmente el día que llegamos era imposible hacer eso.

 Era muy probable igual encontrarse con personas en desacuerdo con el presidente electo que estuvieran con carteles con "not my president" a la salida del Trump Tower, sabiendo que el estado de Nueva York es mayoritariamente demócrata, al igual que California. Y personalmente, cuesta creer que un hombre irrespetuoso, no solo con la gente, sino con el planeta al no creer en el cambio climático ocupe un lugar tan importante como la presidencia de EEUU. Es algo que te deja muy escéptico con el futuro.

Otra parte muy encantadora de la ciudad es el Central Park, en medio de Manhattan, obviamente es un lugar que debe visitarse de día, noche, en cualquier momento, ya sea para hacer un picnic, salir a correr, andar en bote o patinar sobre hielo. Y como la gente, al igual que en Los Angeles, se preocupa de los animales y no los abandona, nunca vi ningún perro por el parque que no tuviera dueño, así que las ardillas corrían tranquilas por todos lados. Eran muy fotogénicas además <3

 Empire State Building. Edificación donde en una oportunidad un mono gigante subió hasta la punta ,  cayó, herido, y murió por culpa de la ambición de un hombre (en este momento no sé por qué estoy pensando en Jack Black) era lo que faltaba ver. Fuimos en invierno para allá, así que el frío que sentí en el piso 86 fue algo realmente insufrible, pero que valía la pena. No me tocó algo romántico, así como ver el atardecer desde ahí arriba, pero pude apreciar Manhattan de noche, con un viento si, que no me dejaba ni hablar.

Un día, íbamos caminando por Chelsea, Manhattan, y una mujer mientras patinaba nos hizo como unas señas y nos bailó. Era obvio que tenía ganas de hablarnos, así que nos pusimos a conversar. No era totalmente en inglés la conversación, porque ella (no puedo recordar su nombre) había vivido en España, así que manejaba un poco el idioma. Era férrea anti Trump y había perdido a su esposo, que era bombero, durante los ataques a las Torres Gemelas, así que ahí estaba yo, escuchándola con atención e impotencia, mientras pensaba en todas las personas que murieron ahí y que ni siquiera trabajaban en esas torres.
 En relación a la comida, un tema muy relevante para mí, era raro encontrar comida a un precio normal. $7 dólares por un hotdog en la calle? No por nada dicen que es una de las ciudades más caras del mundo, es cara pero lo justifica su encanto y su estilo fancy a pesar de las estaciones de metro con ratas y aspecto lúgubre y sucio a más no poder, porque dentro de toda esa indecencia  había belleza, si, la había. 

 Pero en Brooklyn descubrimos un local donde vendían slices de pizzas a $1 dólar, si, solo a $1 dólar cada porción y de un tamaño bastante generoso. Son varias las opciones las que uno encuentra y uno después decide al final a dónde ir a comer. Ir, por ejemplo, al Clinton Street Baking Company en East Village, Manhattan, fue una de las mejores cosas que pude hacer. Ahí pude comer los mejores pancakes de NYC, junto con un batido de mantequilla de maní, ay hueón, lo extraño, es que en Santiago no venden esas cosas, yo al menos no he visto ningún restauran que haga, y eso que sé de muchos cafes de la capital. Por Manhattan igual (creo que era Tribeca) compré también comida vagana ultra deliciosa. Recuerdo que era como un salteado de verduras con tofu y arroz integral, demasiado demasiado bueno. Los Starbucks fueron infaltables, obviamente, y otros cafes por Manhattan propios del lugar. Uno de mis lugares favoritos en la gran manzana para comer orgánico era el Fresh & Co. Hermoso.

 A parte de los lugares sobrecogedores como la salida del edificio Dakota donde mataron a John Lennon o el lugar donde se encontraban las Torres Gemelas, espacio que no imaginaba tan grande porque en las fotos no se apreciaba bien eso, estaban también los relacionados con la educación y la cultura. Entrar a la Universidad de Columbia, al museo Guggenheim, a la Biblioteca Pública de Nueva York, y sobre todo al MoMA, fue realmente una experiencia notable. Estar frente a la Noche Estrellada de Van Gogh y a las latas Campbells de Warhol te conmueve el ánimo hondamente.

 Obviamente no quería irme de Nueva York, pero extrañaba mucho a mi conejo, al Amadeus II. La hotelería donde se estaba hospedando, supongo que eran conscientes de eso, porque me enviaba fotos de mi pequeño para que supiera que estaba bien. Andaba subiéndome a un carro de metro mientras veía fotos de la mascota que me llegaban al mail. Tranquilidad suprema.

Y refiriéndome a una de las cosas más satisfactorias que pude haber hecho en Nueva York, a parte de visitar Harlem:



sábado, 10 de septiembre de 2016

1 año sin Mike Patton


Desde el 2009 que el ya considerado uno de los hijos ilustres del país, Mike Patton, se viene presentando en estas tierras al menos una vez al año, a excepción del 2012, después de su show en el extinto Maquinaria Festival en el Club Hípico el 2011. Ya es tan habitual tenerlo en Chile que ahora en realidad no llama la atención cuando regresa, sino cuando no confirma ninguna fecha en Chile, algo que probablemente sucederá este 2016.
Nada menos que 15 conciertos ha tenido Patton en Chile hasta el momento (teniendo en cuenta a Faith No More, su proyecto donde versiona música pop italiana Mondo Cane, la experimental superbanda Fantômas y ZU Quartet). No por nada considera su relación con nuestro país como algo mágico. Su último concierto fue recién el año pasado en septiembre, dentro del marco del Latin American Tour de Faith No More en el Santiago GetsLouder, donde fueron headliners junto a System of a Down.
Distintas etapas ha recorrido la veneración hacia Mike Patton en Chile. Desde una ilusa portada en el diario La Estrella con “Plis No More” luego de su incomprendida,  por muchos, presentación con FNM en El Festival de Viña del Mar en 1991 hasta la idolatría, material de ciertos mitos urbanos, conciertos memorables y anécdotas que han formado de alguna manera el imaginario criollo.
Todo eso nos lleva a preguntarnos, ¿por qué Mike Patton no confirmó una presentación este año?Ni siquiera se le ha visto paseando con algún amigo escritor en un persa o comiendo en un restaurant popular, solo con la excusa de pasear como lo han hecho otros músicos como Geddy Lee de Rush o Damon Albarn hace unos meses. En realidad, como se comentó anteriormente, hace muy poco vinieron, promocionando su último disco Sol Invictus. Ese fue el principal motivo para tenerlos de vuelta. Un nuevo disco significa una nueva gira, y como es totalmente imposible que lancen nuevo material y no lo promocionen en Chile, que en realidad ya es como su segunda casa, no debería ser novedad que FNM confirme una fecha porque tiene otro disco bajo la manga.
Muchos de los brillantes proyectos del excéntrico hombre de las 1.000 voces se han presentado en Chile, pero aún falta ese grupo que formó en su natal Eureka mientras todavía estaba en el colegio, junto a Trey Spruance y Trevor Dunn, Mr. Bungle. ¿No sería cumplir un sueñover por primera vezesa gloriosa mezcla experimental, abstracta y perfectamente absurda como lo es Mr. Bungle? Suena difícil, pero podríamos esperar una reunión, aunque en una oportunidad Patton comentó que podría pasar, pero él no sería el cantante. Al respecto, Dunn dijo estar contento porque la banda estaba “muerta”, y en el caso hipotético de que Mr. Bungle volviera sin su frontman, sería como ver a RATM sin su vocalista, como está sucediendo ahora con Prophets of Rage, no tendría sentido.
Hasta el momento se han confirmado muchos shows importantes, como la nueva edición del festival RockOut, Aerosmith, Pet Shop Boys, Richard Ashcroft, Cypress Hill, Guns N’ Roses, Black Sabbath, Chris Cornell, todo eso y más en un semestre. Sin ninguna duda será un año colmado de conciertos notables, pero con un cierto vacío por no tener a Mike Patton en la palestra nuevamente. El único vínculo entre Patton y Chile este año sería la reedición que hubo de los discos WeCare A Lot, King for a Day… Foolfor a Life Time y el Album of the Year en algunos bares en Santiago y Valparaíso. Todo eso gracias a que Billy Gould encontrara en su casa los masters, en cinta, del primer disco de la banda y decidieran lanzarlo, y hace unos días anunció su participación en el Festival Internacional de Vanguardia en Chile para octubre, pero de Patton nada todavía.
¿Y cuáles son los planes de Mike ahora? La última noticia sobre el músico ha sido una entrevista que le hizo Jehnny Beth de Savages para el programa “Start Making Sense” de Beats 1 Radio, donde a parte de dar a conocer su afecto hacia Easy Lover de Phil Collins, comentó su carrera en la música como un feliz accidente, y a la vida, en realidad, como una serie de felices accidentes. Quizás en este momento esté preparando algo con Alberto Fuguet y/o Gonzalo Frías como cómplices, para agregar otro “accidente” a la lista.




¿Qué artistas de Glastonbury 2016 deberían venir a Chile?



El Festival Glastonbury de las Artes Escénicas Contemporáneas, inspirado en la ética hippie y la contracultura, y considerado como uno de los festivales más importantes en el mundo, tanto por la calidad de las bandas que se han presentado desde 1970 y por la continua innovación durante más de cuatro décadas, se llevó a cabo, como todos los años, en Pilton, Somerset, Inglaterra, desde el 22 hasta el 26 de junio, teniendo en sus escenarios a Muse, Beck, Jeff Lynne de los legendarios Electric Light Orchestra, Earth, Wind & Fire y tantas otras bandas. Mismos escenarios que recibieron a David Bowie, TheSmiths, Oasis y a R.E.M un tiempo atrás.
Pero ahora nos enfocaremos no en los headliners del festival, sino en los artistas midliners o parte baja del cartel, especialmente en esos artistas que nunca han venido a  Chile.

MADNESS

Ya tuvimos la oportunidad de ver a un ícono del ska como The Specials en el Lollapalooza 2015, pero aún no hemos podido tener en Chile a otro de los principales exponentes de este género, como Madness. Los oriundos de Camden Town y creadores de “OurHouse”, durante la mitad de la década de los 80’s estuvieron más semanas en las listas inglesas que cualquier otro grupo, y hace poco anunciaron su duodécimo disco de estudio, Can’tTouchUsNow, que será lanzado en octubre de este año.

BAT FOR LASHES

Otra de las artistas que nunca se ha presentado en nuestro país es NatashaKhan, más conocida como BatforLashes, una de las cantantes que mejor sabe hacer una balada elocuente e intensa, quien plantea un acercamiento intelectual y casi erudito a la música. The Bride es su álbum más reciente, el cual ha tenido un buen recibimiento en la crítica.

M83

Música electrónica y dream pop francés. Eso es lo que presenta Anthony González y Nicolás Fromageau. Han transitado desde la electrónica hasta el rock instrumental y han participado en soundtracks de películas como Chronicle, Cloud Atlas de los hermanos Wachowski, Oblivion, como también con la serie de películas Divergente. Estarían muy ad hoc en el line up de una versión del Lollapalooza Chile.

WOLF ALICE

Si seguimos en la búsqueda de músicos que no han debutado aún en Chile encontramos a los ingleses Wolf Alice. Una mezcla entre folk y grunge es lo que distingue el sonido de esta banda, quienes han sido comparados con grupos que no tienen mucho en común entre sí como Hole y The XX. El single “Moaning Lisa Smile” les ha valido una nominación en los Grammy de este año para la categoría de Mejor Actuación Rock. El año pasado lanzaron su muy alabado primer disco, MyLoveisCool, considerado como uno de los mejores disco del 2015 por NME.

SANTIGOLD

Santi White, mejor conocida como su álter ego Santigold, ha experimentado con el pop y el underground actual estadounidense, resultando una de las artistas que mejor aúna en la actualidad ambos extremos. Ha sido comparada con la rapera inglesa M.I.A, quienes han sido influenciadas por James Brown y Aretha Franklin, por ejemplo. Hasta el momento tiene tres discos de estudio; Santogold (2008), Master of myMake-Believe (2012) y 99¢(2016), siendo este último parte del Billboard 200 en el puesto 55.