Un chileno le pregunta a un extranjero qué es lo que más le llama la atención de nuestro país, "la cantidad de perros abandonados en las calles", le responde sin pensarlo mucho. Pareciera que ya fueran parte de nuestra idiosincracia chilena. En una protesta, ahí esta el perro, en una salida random con amigos, ahí esta el perro acompañando, hasta en la alfombra roja de un evento tan chic como El Festival de Viña. Al final, nuestro trato hacia el "mejor amigo del hombre", se termina convirtiendo en un abandono aceptado.
miércoles, 9 de abril de 2014
Comunicación in(humana)
"Juntémonos en el café de la esquina del Costanera, o en el restauran que está a la salida de mi trabajo", eran los mensajes que nos enviamos recurrentemente entre los amigos, desde el celular, el computador u otra maquina que ocupamos la mayor parte del tiempo en el día. Era el mejor momento para poder compartir, dejar de lado la tecnología algo adictiva y vernos las caras al fin, para poder comentar lo que habíamos hecho durante la semana. Y ahí estábamos, sirviéndonos algo, hablando, por mensajes de WhatsApp.
jueves, 20 de febrero de 2014
Una semana en Los Angeles, CA.
Siempre quise visitar EEUU (sobre todo LA). Hasta el momento había desperdiciado varios viajes al extranjero. El primero era a Europa, como gira de estudio, donde visitaría Francia, España, Inglaterra y Alemania, pero me cambié de colegio, y otro a Brasil, que también no aproveché por ser una ridícula antisocial. Esta vez era un viaje familiar, así que ni lesa de decir que no a la invitación. Fui a muchas partes, a pesar de que no estuve mucho tiempo (7 noches). Chinatown, Old Town Pasadena, Long Beach, Arts District, East and South LA, West Hollywood, Downtown (lugar donde me estaba hospedando), Malibu, Santa Mónica, y otros tantos sectores de LA fueron los que visité. Todos los días me despertaba temprano, onda, como a las 07:00 am, para aprovechar la luz de día, porque me encontraba en otro hemisferio, y era invierno, por lo tanto, oscurecía como a las 05:00 pm :\ aunque de noche también habían actividades por hacer, y con el flash de la cámara igual servían las fotos en la noche.
Encontré muchos aspectos positivos en LA, también negativos, pero estos son superados por los primeros. El respeto mutuo, la limpieza en las calles o en el transporte público, el amor hacia los animales, la tolerancia a la diversidad de raza y la entretención urbana lo apreciaba un montón. Por ejemplo, daba lo mismo la forma en que andabas vestido, nunca te iban a piropear ni a decir nada de ningún tipo, como también si andabas hablando solo, o haciendo algo extraño, no se iban a reír de ti ni nada. Cada uno iba en su mundo, sin invadir el espacio del otro. Esto fue algo que realmente me gustó. Me hizo sentir muy cómoda. Aunque en Chile casi nunca me dicen algo en la calle, mas bien cosas que tienen que ver con lo que ando vestida (aludiendo a algún grupo o cantante) o un hola. De hecho, creo que lo más "freak" que me han dicho ha sido "te amo", y nada más. Aparte que eran unos chicos como de mi edad, que no había visto nunca en mi vida. Raro, cierto? Bueno, en Los Angeles, no sucede. Como en el Metro multan con $250 por tirar basura en el piso, obviamente la gente piensa bien si en realidad es tan importante ensuciar la via publica o no, algo que no pasa aquí, en Stgo. donde, personalmente, creo que debería hacerse, no porque estemos hastiados de basura en el metro o en otra parte publica, sino mas bien para prevenir. También, y yo creo que es una de las características que más le llama la atención al chileno que va a USA en general, es que casi no hay perros abandonados en las calles, en verdad, no vi ninguno en la calle que no fuese de alguien. Todos los que vi iban con arnés o con su dueño al lado, pero ninguno en mal estado, solo y comiendo lo que encontrase en la calle. Ojalá en Chile lleguemos a eso. Así me darían más ganas de seguir viviendo en Stgo. si solucionaran ese problema, que llega a ser grave a veces. La discriminación por la diferencia racial pareciera que es un tema que no se reparará nunca íntegramente. No obstante, si se ha mejorado bastante, algo que noté cuando caminaba por la calle, andaba en el tren o en el bus, todos éramos iguales. En general, me sentía segura en cualquier parte de LA. En ningún momento tuve miedo de que pudiesen asaltarme o me pudiese pasar algo que lamentaría después. Además, tengo entendido que en ciertas calles, al menos en 7th St, que era donde quedaba el hotel donde me hospedé, había policías de civil, a parte de estar bien iluminadas las calles, algo que extrañé cuando llegué a Stgo, jaja.
La amabilidad de las personas, en su mayoría, es algo que no puedo dejar de lado, porque en muchas ocasiones, nos ayudaron, con mi mamá, a llegar a una determinada dirección, y no siempre cuando me acercaba a alguien a preguntar, a veces no era necesario, porque si me veían con cara de no entender hacia donde ir, no faltaba la persona que me decía "help?" o algo así. Como también las personas que se adelantaban con el pago de algunos buses que no permitían TAP, y se necesitaba otra tarjeta o la plata justa, y no querían recibir el dinero de vuelta. O el sujeto que me veía por las antiguas calles de Pasadena y me decía el 14 de febrero "Happy Valentine's Day". Los amé a todos ellos.
Una cosa si que me pareció rara, y que debe tener con el diseño de la ciudad para los que tienen auto, o me movilizan mas de esa forma, es la ubicación que tenia el Urth Caffe de South Hewitt, porque estaba al frente de una estación de servicio, y desde Alameda no había ninguna vereda para llegar hasta el restaurante. Entonces, había que llegar haciéndole el quite a varios camiones y vehículos que pasaban por 5th St. Aún así estaba lleno cuando llegamos (hora para almorzar), y la comida fabulosa.
La ida a Sound City Studios, en Van Nuys, fue algo de lo que no me arrepentiré nunca. Mas encima, justo me encuentro con la hija de Tom, Sandy Skeeter, y me invita a entrar a su oficina y a la de su papá. Le gustó los aros que llevaba puestos, a su amiga mi pelo que esta cerca del metro, y los pins que tenía puesto en mi mochila. Conversamos bastante, y me dijo que hablaba bien inglés. Y no fue la única vez que me dijeron eso ultimo, porque también un muchacho que me atendió como en un tienda de ropa y accesorios rockeros o para skaters, me dijo que mi ingles era mejor que su español. Cuando uno escucha algo así, se da cuenta que realmente lo que has aprendido ha valido la pena. Satisfactorio.
Si me pongo a contar todas las cosas que me pasaron el LA, uff, serian muchísimas paginas las que tendría que ocupar. Así que terminaré diciendo que me enamoré de LA, a pesar de la lejanía de todo, y la demora de algunos buses, a pesar de todo eso, me gustó, tanto así como para irme a vivir, o irme de intercambio por un tiempo en la UCLA por ejemplo. Sería genial. Y a lo mejor después para ejercer de abogada, quien sabe.
Aquí algunas fotos del viaje: http://www.flickr.com/photos/lilymolina/sets/72157641232902144/
Labels:
CA,
LosAngeles,
trip
Location: Osorno, Los Lagos, Chile.
Los Angeles, CA, USA
martes, 8 de octubre de 2013
The Devil Put Alice in Chains Here
Dimos comienzo a una de las semanas más rockeras del año, y no
cualquier banda empezó con la maratón, porque Jerry Cantrell, William DuVall,
Mike Inez y Sean Kinney fueron los encargados de prepararnos para los formidables
eventos que se realizarían dentro de la semana (Iron Maiden, Slayer, Ghost,
Black Sabbath y Megadeth).
En un Movistar Arena
colmado con 15.000 fervientes seguidores del grupo oriundo de Seattle, donde se
esperaba con mucho entusiasmo que apareciera la banda que debutó hace dos años
en el Festival Maquinaria, en un poco más de las 21:30 se sintió el grito y las
primeras notas de una de las canciones con la que recurrentemente dan inicio en
los conciertos, “Them Bones”, siguiéndole “Dam that River” del clásico disco “Dirt”.
Con eso fue suficiente para
transportarnos a los años noventa y darnos cuenta de, más que reemplazar al
talentoso Layne Staley, lo que hace DuVall es mantener el espíritu que se
sentía en la época donde todavía se tenia la compañía del integrante de Mad
Season, demostrándolo con el vigor de su voz y el desplante en el escenario,
además de la comunicación que tuvo con el público del Movistar, como al
dirigirse a la gente en español, dando a conocer su felicidad al estar de vuelta
en nuestro país, y al interpretar de tal forma temas, desde el “Black Gives Way
To Blue” en adelante, que te hacen sentir que estas escuchando a Alice in
Chains, con su sonido propio, pero de manera más fresca y renovada. Es decir,
si los ánimos no hubiesen estado para buscar un nuevo vocalista, luego de la
trágica muerte de Layne, para seguir con el proyecto que ya habían formado, no
existiría actualmente Alice in Chains, por lo que tampoco habría manera de
disfrutar nuevos álbumes o recitales como ese memorable 30 de septiembre.
Como este evento era parte
del tour para promocionar el “The Devil Put Dinosaurs Here”, su quinto álbum de
estudio lanzado este año, también se hizo presente “Hollow”, su primer single,
y “Stone”, las que fueron coreadas por el público, complacido por semejante
espectáculo tan esperado.
“Check My Brain”, del “Black
Gives Way To Blue”, disco que marcó el retorno del carismático grupo, con
William DuVall en la voz, fue la que continuó con el precalentamiento del show,
junto a la potente “Man In The Box”, hiperventilando a todo el Movistar,
quienes saltaban y coreaban este éxito del “Facelift”.
El ambiente de nostalgia
fue mantenido con “No Excuses”, “Nutshell”, “Junkhead”, y el inesperado “Love
Hate Love”, que realmente nos sorprendió, y a más de alguno emocionó.
Es así como se reanuda, con
el encore compuesto por la emotiva “Down in a Hole”, y otros clásicos como “Would” y “Rooster” ,
dejando a los presentes sumergidos en un repertorio impecable, lleno de
sentimientos causados por la música que ha formado parte del playlist de
nuestra vida.
Es curioso también, el
hecho de no haber escogido más canciones de la placa que venían a promocionar, el
“The Devil Put Dinosaurs Here”, porque solo dos temas de dicho álbum estuvieron
en el setlist de aquella noche, dando más cabida a canciones con las que podían
desarrollar una performance con mayor seguridad en la recepción del público, apelando
más al recuerdo y añoranza que a una respuesta nueva, sobre un track que aún
estamos conociendo.
Fueron 18 canciones con las
cuales pudimos disfrutar un show más intimo que el presenciado en el Festival
Maquinaria, con un sonido muy intenso y una sincronización y carisma enorme. Hubo
la misma cantidad de temas que en el primer show que dieron en el país, pero
con la diferencia que aquí se encontraban con su fanaticada más seleccionada
por esperarlos a ellos solamente, porque tampoco hubo teloneros para abrir el
show.
Así que una vez más, la
banda encabezada por la mente brillante de Jerry Cantrell, dejó en claro la
energía que aún tienen disponible para seguir componiendo, lanzar nuevos
álbumes y seguir realizando giras con la misma potencia y viveza que cuando
iniciaron la agrupación hace unos 26 años.
Setlist:
1-Them Bones.
2- Dam That River.
3-Hollow.
4-Check My Brain.
5-Again.
6-Man in the Box.
7-Got Me Wrong.
8-Last of My Kind.
9-We Die Young.
10-Stone.
11-No Excuses.
12-It Ain’t Like That.
13-Nutshell.
14-Junkhead.
15-Love, Hate, Love.
Encore:
16-Down in a Hole.
17-Would?
18-Rooster.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Réquiem por un sueño inmerso en el submundo de las drogas
Verano,
otoño e invierno. Estaciones del año donde transcurre la dramática y miserable
historia que cuenta la película. Una obra que atrae desde el comienzo hasta el
final, y que deja una enseñanza, a través de impactantes y explícitas escenas,
sobre las consecuencias que tiene el consumo de drogas.
Harry Goldfarb, interpretado por Jared Leto,
es un joven adicto a la heroína, que sólo visita el departamento que tiene su
madre (Ellen Burstyn) para arrebatarle su televisor y empeñarlo a cambio de
dinero para seguir comprando drogas y así poder continuar con su rutina de
yonki sin remedio. Sara, la madre de Harry, es una persona fanática de la
televisión, y por esa razón, uno de sus mayores anhelos es aparecer en ella. De
pronto, Sara recibe una llamada telefónica de un programa de la tv, Malin &
Block, para salir en televisión, algo que a ella le cuesta creer, y acepta con
mucha felicidad y entusiasmo porque al fin saldrá en el medio que tanto
deseaba.
Marion Silver, novia de Harry, diseña ropa y,
junto con él planean abrir una tienda para ofrecer sus diseños. El dinero que
utilizarán para tal propósito es a través del narcotráfico, negocio que hace
Goldfarb con su amigo Tyrone C. Love, quien cree que por dedicarse a la venta
de drogas su futuro cambiará para mejor, y dejará su sacrificada vida
callejera.
Pero no sólo existe la heroína para enviciarse
con un alucinógeno, ya que Sara, sin darse cuenta, a comienzos de otoño, también
se inicia en el consumo de estupefacientes, en este caso anfetaminas contenidas
en unas pastillas que le receta un doctor para poder bajar de peso, porque,
obvio, no podía lucir así de gorda en el programa de televisión donde había
sido invitada, es decir, tenía que, por lo menos, caberle el vestido rojo del
que tanto hablaba que usó para la graduación de su hijo, y para eso no era
suficiente una dieta.
Mientras Sara se habitúa a sus píldoras, Harry
y Tyrone hacen negocios con Brody, quien le suministra la droga que revenden.
Al principio parecía que todo marchaba bien, pero poco a poco las cosas
empezaban a distorsionarse. Sara ya no tomaba la cantidad que correspondía de
pastillas, sino que cada vez aumentaba más y más la dosis, lo que le provocaba
problemas como el bruxismo y euforia descontrolada, como también alucinaciones,
al ver que las personas que aparecían en la tv salían de su pantalla y comenzaban
a mofarse de ella, diciéndole que coma. Y no sólo ellos hacían burla de su
desgracia, porque también su refrigerador, convertido en un monstruo, intenta
aterradoramente convencerla de volver a su actividad favorita después de ver
televisión, comer.
Todos tienen un sueño, pero la manera de
llegar a ese sueño, o mejor dicho, lo que utilizan para alcanzarlo, es lo que
termina condenando a estos adictos. Ya era invierno. Sara, delirando, escapa de
su casa, dirigiéndose al programa de tv para preguntar por qué no la llamaban
aún para salir al aire. Sin recibir respuesta, la llevan a un hospital
psiquiátrico, para aplicarle electroshock, inhibiéndola de su entorno. Harry y
Tyrone se ven forzados a viajar a Florida, en busca de más droga, debido al
asesinato de Brody , quien les proporcionaba su estupefaciente. Goldfarb, al
inyectarse repetidas veces heroína en el brazo, se le comienza a infectar hasta
formarse una gangrena, por lo que deben pasar primero a un hospital, donde
finalmente terminan amputándole el brazo. Y como en el hospital se habían dado
cuenta de la situación de ambos, llevan a Tyrone a la cárcel, donde debe
trabajar de forma muy denigrante. Y Marion, por su parte, con la desesperación
de no poder drogarse, acude a la prostitución para salir de su síndrome de
abstinencia.
Finalmente, Sara, Harry, Marion y Tyrone,
sumergidos en la adversidad más profunda, se ponen en posición fetal, como una
forma de demostrar el sufrimiento y desamparo por el que pasan. Pero no termina
así, técnicamente, el filme, porque al fin Sara logra llegar a la televisión, y
también su hijo, un exitoso hombre de negocios, quien la abraza durante el
show. Si tan sólo fuese real eso.
Braindead: Un baño de sangre bien administrado
Una de las películas más sangrientas y de bajo perfil que ha
habido en el mundo del cine es, sin duda, Braindead o Dead Alive. Qué manera de
exponer una historia con tanto humor negro, al presentar una trama, que en vez
de asustar, nos da risa. Lo digo porque, nos muestran una situación tan
dramática, como la de un hombre que vive con su madre, la cual, tras una
mordida de un “mono rata” en un zoológico, se convierte en zombie. Este
espécimen, como cuenta la película, es traído de Sumatra, y su origen, esta en
la retorcida historia de la supuesta relación que hubo alguna vez entre un
ratón y un mono.
Lionel (Timothy Balme), el
hijo de la pobre señora que se enferma y se va convirtiendo paulatinamente en
una muerta viviente, no haya una mejor manera de llevar el problema que
ocultando a su madre, y a quienes ha contagiado, en el sótano de su casa. Porque
no solo se vio afectada la madre del protagonista, sino que también una
enfermera que la fue a atender a la casa, un sacerdote y unos muchachos que se
enfrentaron a Lionel, mientras éste trataba de sacar a su madre del cementerio.
Pero el filme no se centra
solo en la preocupación de Lionel por su madre enferma y el resto de zombies
que ha escondido en el sótano, porque también surge otro interés en él, Paquita
(Diana Peñalver), vendedora de una tienda, de la cual se enamora e invita a ir
al zoológico de la ciudad, donde la madre de Lionel es mordida por el “mono
rata”, mientras observaba a la pareja, ya que cuidaba de sobremanera a su hijo.
Uno podría pensar que Peter
Jackson exageró al hacer esta película, por lo brutalmente explícita y grosera
que puede parecer al espectador, donde las vísceras tienen vida propia, en la
cual se ve a una persona fragmentándose y comiéndose a si misma, al ingerir
estas partes, y otros sucesos típicos del género gore. Pero, finalmente, uno
termina, de alguna forma, agradeciéndole a Jackson por cambiar nuestra
perspectiva de lo que es comedia, al hacernos disfrutar de un filme grotesco y
divertido a la vez. Acaso no nos entretiene ver a un hombre sacar a pasear a un
“bebé” al parque, como si fuese cualquier otro niño (siendo este pequeño hijo
de 2 zombies), y luchando contra él, delante de toda la gente que estaba
presente en el parque, en familia, porque en cualquier momento podía morder o
comerse a Lionel. Estamos hablando de un bebé, pero no un simple querubín, sino
que de un monstruo, víctima de la pandemia provocada por el mencionado mono
rata.
Y como la suerte no
acompañaba a Lionel, Less, un tío del desdichado muchacho, decidió hacer una
fiesta en la casa de la madre de Lionel, quien, tras enterarse de lo que estaba
pasando con los muertos vivientes, amenaza de revelar lo que sucedía en el
sótano con los zombies, a cambio de recibir el testamento de la mamá.
Lo catastrófico de esto
sería el aumento de personas contagiadas con el virus, ya que, los
tranquilizantes que le administraba Lionel a sus huéspedes, en vez de
tranquilizarlos, los ponía más hiperactivos y poderosos. Fue tan así, que lograron
escapar del sótano y contagiar a los invitados de la fiesta. Y de esta manera
fue como se propagaron los zombies por toda la casa.
Es aquí donde la película
nos empapa de sangre y segmentos de cuerpo humano, porque la única solución
para combatir esa cantidad de zombies, era tomando una cortadora de pasto y
podar a quien se acercara.
Ojalá esa hubiese sido la
solución al espantoso acontecimiento, porque aún quedaba la mamá de Lionel,
quien se había convertido en un gigantesco esperpento, la que más tarde engulle
a su hijo, para terminar saliendo desde el vientre de ésta como un segundo
nacimiento.
Quien se iba
a imaginar que una especie tan particular, como el mono rata, iba a causar
semejante caos? Al menos nos queda claro que esconder zombies en el subterráneo
y darles tranquilizantes para mascotas no es de mucha ayuda.
martes, 15 de enero de 2013
Django Unchained, gracias por alegrarme la tarde
Tarantino, nuevamente te las mandaste con este filme. Realmente increíble. Un western poco común. Me encanta tu humor negro, tus guiones que hacen que algo absurdo suene de culto, tu música, otro elemento que atrae de tus películas, porque el soundtrack es lo que termina de retocar y darle el ambiente que requiere cada escena y todo lo que caracteriza a tus trabajos, esa floreciente creatividad sin límites.
Los actores se eligieron bien. Que bueno que Christoph Waltz haya actuado en otra de tus películas, es un crack ese actor, no? Y qué me dices de Jamie Foxx? Otro ganador del Óscar y connotado actor. Le venía también el papel a DiCaprio, de sureño ignorante y engreído.
Y qué más puedo decir, si fui invitada por la Radio Sonar FM a la Avant Premiere, y compartí la sala con uno de los actores de Bastardos sin Gloria, Eli Roth.
Así da gusto ir al cine, cómo no.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




